<p>Un transporte de 200 niños judíos, que huían de la violencia antisemita de posguerra en Polonia, llega a la estación de trenes de Praga. Los niños van en camino a campos de personas desplazadas en la zona de Alemania ocupada por los estadounidenses. Praga, Checoslovaquia, 15 de julio de 1946.</p>

Personas desplazadas: administración

Incluso en medio de los años de la guerra, las potencias aliadas anticiparon que se podría producir una crisis de los refugiados tras la derrota de la Alemania nazi. Ya en 1943, las fuerzas aliadas comenzaron a preparar planes para cumplir el desafío de liberar, reinsertar en la sociedad y repatriar a los millones de personas desplazadas que quedarían bajo el control de los aliados. Suponiendo que las personas desplazadas desearían regresar rápidamente a sus tierras de origen, los aliados estadounidenses, británicos, soviéticos y franceses designaron a sus ejércitos (cada uno de los cuales ocupaba un sector de Alemania y Austria) como los proveedores inmediatos de ayuda para los refugiados.

Se esperaba que la colosal campaña de ayuda no llevara más de seis meses. Entre mayo y diciembre de 1945, los militares, junto con equipos de rescate civiles de la Administración de las Naciones Unidas de Socorro y Reconstrucción (UNRRA, por sus siglas en inglés), repatriaron con éxito a más de seis millones de personas desplazadas. Pero el ejército estaba mal preparado para manejar al millón de personas desplazadas, en su mayoría de Europa oriental y que incluía a 50.000 judíos, que se negaban a regresar a las tierras donde sus familias habían sido masacradas y donde aún proliferaba el antisemitismo. Los desplazados judíos (conocidos como los Sh'erit ha-Pletah, los “sobrevivientes que quedaban”) quedaron bajo la tutela a largo plazo del UNRRA y las fuerzas de ocupación, especialmente los ejércitos estadounidense y británico. El duro trato que con frecuencia recibían estas personas desplazadas entre abril y agosto de 1945 arruinó los antecedentes de los Estados Unidos y Gran Bretaña en los meses posteriores a la liberación.

DEL GOBIERNO MILITAR A LA AUTONOMÍA INTERNA

Tres días después de la liberación de Bergen-Belsen, Josef Rosensaft fue elegido como jefe del primer comité judío de personas desplazadas. Se crearon comités similares en otros campos de personas desplazadas. Sin embargo, las relaciones entre los desplazados judíos y las autoridades militares aliadas se tensaron rápidamente. Se impusieron toques de queda y las personas desplazadas recibían raciones limitadas. Muchas de ellas debían llevar uniformes de campos de concentración y, con frecuencia, eran alojadas en campos con polacos no judíos y otros europeos, a veces, incluso con colaboradores nazis.

Los capellanes judíos del ejército estadounidense actuaron como representantes de los desplazados judíos en los primeros meses y llevaban correspondencia y solicitudes. No obstante, las relaciones entre los desplazados judíos y el ejército se deterioraron a tal punto que el presidente Harry Truman escogió a Earl G. Harrison -decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania y enviado estadounidense del Comité Intergubernamental para los Refugiados- para estudiar los campos de personas desplazadas. En agosto de 1945, Harrison recomendó que los judíos fueran reconocidos como una nacionalidad bien definida, se alojaran en campos exclusivamente judíos y recibieran ayuda en su eventual emigración de Alemania. Con la guía del presidente Truman, el general Dwight D. Eisenhower respondió rápidamente a las recomendaciones. Para fines de 1945, las operaciones en los campos eran completamente administradas por la UNRRA y otros organismos voluntarios, entre los que se destaca el Comité Judío Estadounidense para la Distribución Conjunta (JDC, por sus siglas en inglés). A principios de 1946, esos organismos y los ejércitos aliados reconocieron una nueva autoridad de hecho: los mismos judíos desplazados organizados.

En febrero de 1946, un Congreso de los Sh'erit ha-Pletah eligió el Comité Central de Judíos Liberados en la zona estadounidense. Zalman Grinberg y Samuel Gringauz se convirtieron en sus representantes oficiales. Asimismo, en septiembre de 1945 en Bergen-Belsen, Josef Rosensaft se convirtió en el representante reconocido en la zona británica. Con el permiso de los estadounidenses para que los judíos que huían de Polonia entraran en la zona estadounidense, el suministro de provisiones a los campos de personas desplazadas por parte de la UNRRA y del JDC, y un Comité Judío para administrar cada campo, los Sh'erit ha-Pletah se prepararon para ingresar en un breve período de autonomía.

EL ESTABLECIMIENTO DE UNA SOCIEDAD JUDÍA

Para mediados de 1947, la cantidad de desplazados judíos en Alemania, Austria e Italia había llegado a 250.000. Esta cifra incluía a 150.000 sobrevivientes judíos polacos, repatriados de la Unión Soviética, quienes huyeron de Europa oriental después del pogromo de Kielce en Polonia el 4 de julio de 1946. Este pogromo se cobró las vidas de 42 judíos. La violencia antijudía generalizada en el sur de Polonia convenció a muchos sobrevivientes de que no podrían regresar a sus hogares anteriores a la guerra.

Los Comités Centrales de las zonas estadounidense y británica establecieron sociedades de trabajo en los campos de personas desplazadas, con la ayuda de la UNRRA, desde 1948, con la organización que la sucedió (la Organización de Ayuda Internacional, IRO, por sus siglas en inglés) y con organizaciones de ayuda judías como el JDC y su homólogo británico, la Unidad de Ayuda judía (JRU, por sus siglas en inglés). Crearon servicios que ayudaban a los sobrevivientes a ubicar a sus familiares, reunir suministros religiosos y educativos, y asistir a eventos culturales y atléticos. La Organización para la Rehabilitación a través del Entrenamiento (ORT, por sus siglas en inglés) entrenaba a los judíos para entrar en la fuerza laboral. Los líderes de los Comités Centrales actuaban como representantes reconocidos para los desplazados judíos ante las autoridades aliadas.

Finalmente, los miembros del Sh'erit ha-Pletah comenzaron a protestar contra su permanencia extendida en campos de personas desplazadas y a denunciar a los británicos por negarse a reconocer a los judíos como una nacionalidad bien definida y a abrir la inmigración a Palestina. A fines de 1946, el presidente Truman ordenó que se diera preferencia a las personas desplazadas con respecto a los restrictivos cupos de inmigración de los Estados Unidos. De acuerdo con esta directiva de Truman, 17.000 judíos desplazados entraron en los Estados Unidos en 1948, y en 1950 el Congreso volvió a promulgar leyes que permitían una inmigración más abierta a los Estados Unidos para los refugiados. Con la aprobación de las Leyes de Personas Desplazadas de 1948 y 1950 y el establecimiento del estado de Israel en 1948, los desplazados judíos abandonaron Europa en masa y se radicaron predominantemente en Israel y los Estados Unidos. Los Comités Centrales se disolvieron en 1951, y para 1952 habían cerrado todos los campos de personas desplazadas, excepto uno.

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