Hungría antes de la ocupación alemana

Hungría había sido uno de los perdedores de la Primera Guerra Mundial. Después de que en 1919 se anunciara que se iban a imponer términos de paz punitivos a Hungría (entre ellos la pérdida del 66 por ciento del territorio que tenía antes de la guerra), renunció el gobierno de coalición de la posguerra. El poder pasó a manos de una coalición socialista comunista bajo el liderazgo del comunista Béla Kun, quien estableció una “República Soviética”, que no duró mucho tiempo.

Cuando cayó el régimen de Kun después de la invasión rumana de junio de 1919, llegó al poder el almirante Miklós Horthy, que había sido oficial en la armada austro-húngara, como líder de una coalición conservadora nacionalista. Esta coalición anuló gran parte de las reformas democráticas promulgadas en Hungría inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Horthy asumió el cargo de regente para el rey de Habsburgo, quien nunca regresaría a Hungría, y presidió durante los siguientes 24 años un sistema de gobierno aristocrático autoritario, casi feudal, en el que a pesar de todo funcionaba un parlamento y se permitía la oposición política. Entre los opositores de la oligarquía conservadora aristocrática estaban los nacionalistas radicales y los fascistas de clase media y clase trabajadora. Muchos de esos políticos pidieron que se tomaran medidas más radicales para “resolver el problema judío”.

Presionada por los nacionalistas radicales y los fascistas locales, Hungría progresivamente cayó bajo la influencia de Alemania cuando el régimen nazi se consolidó en la década de 1930. Cuando Alemania comenzó a trazar nuevamente los límites nacionales en Europa, Hungría pudo recuperar territorio (con ayuda de Alemania y de Italia). Este territorio incluyó el sur de Eslovaquia, de Checoslovaquia (1938); Rutenia Subcarpática, de la desmembrada Checoslovaquia (1939); el norte de Transilvania, de Rumania (1940); y la región de Backa, de la desmembrada Yugoslavia (1941). En noviembre de 1940, Hungría se unió a la alianza del Eje. Las tropas húngaras y las alemanas participaron juntas en la invasión de Yugoslavia (abril de 1941) y la Unión Soviética (junio de 1941).

Según un censo de 1941, Hungría, incluidos los territorios recientemente anexados, tenía 825.000 habitantes judíos, menos del 6 por ciento de la población total. Esta cifra comprendía a 100.000 convertidos al cristianismo a quienes, según las leyes raciales de Hungría promulgadas entre 1938 y 1941, se los clasificaba como judíos. Las leyes raciales de Hungría tomaron como modelo a las Leyes de Núremberg de Alemania. Las leyes revocaron la condición de ciudadanía igualitaria otorgada a los judíos de Hungría en 1867 y, entre otras disposiciones, definieron a los “judíos” en términos raciales, les prohibieron casarse con no judíos y los excluyeron del ejercicio de diversas profesiones. También prohibieron el empleo de judíos en la función pública y restringieron sus oportunidades en la vida económica.

En 1939, el gobierno húngaro, después de haber prohibido que los judíos formaran parte de las fuerzas armadas, estableció un servicio de trabajos forzados para hombres jóvenes con edad de portar armas. En 1940, la obligación de realizar trabajos forzados se extendió a todos los hombres judíos sanos. Después de que Hungría ingresó a la guerra, los que realizaban trabajos forzados fueron organizados en batallones de trabajo bajo el comando de las autoridades militares húngaras para realizar trabajo de construcción relacionado con la guerra, a menudo bajo condiciones brutales. Al menos 27.000 trabajadores judíos húngaros padecieron condiciones de frío extremo, carecían de refugio, alimentos y atención médica adecuados, y murieron antes de la ocupación alemana de Hungría en marzo de 1944.

En el verano de 1941, las autoridades húngaras deportaron a unos 20.000 judíos, la mayoría de los cuales vivían en Rutenia Subcarpática. Ninguno de ellos había podido conseguir ciudadanía húngara. Estos judíos fueron deportados a Kamenets-Podolski en la Ucrania bajo ocupación alemana, donde los fusilaron destacamentos de los Einsatzgruppe (equipos móviles de matanza) nazis. En enero de 1942, las unidades militares húngaras asesinaron a 3.000 judíos y serbios en Novi Sad, la ciudad principal de la Yugoslavia anexada a Hungría. Sin embargo, cuando el gobierno alemán comenzó a presionar a los húngaros en 1942 para que entregaran a los judíos ciudadanos húngaros a la custodia alemana, Miklós Kallay, el primer ministro de Horthy, se negó a obedecer, a pesar de la importante presión de la derecha radical local. Irónicamente, la mayoría de los judíos húngaros se salvaron de la deportación antes de la ocupación alemana en 1944, debido a que los nazis no controlaban directamente las actividades internas de sus aliados.