Alfred Rosenberg

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Alfred Rosenberg (12 de enero de 1893-16 de octubre de 1946) fue uno de los intelectuales nazis más influyentes. Durante su carrera, ocupó numerosos cargos importantes en el Estado alemán y en el Partido Nazi.

HISTORIA

Nacido en Reval, Rusia (hoy, Tallin, Estonia), hijo de madre estonia y padre alemán báltico, Rosenberg estudió arquitectura en Riga y en Moscú antes de huir de la Rusia devastada por la revolución en 1918 con rumbo a Alemania. Ya un comprometido antibolchevique y antisemita, se involucró profundamente en la escena ultranacionalista posterior a la Primera Guerra Mundial en Múnich. A principios de 1919, se convirtió en uno de los primeros miembros de la organización predecesora del Partido Nazi, el Partido Obrero Alemán (Deutsche Arbeiterpartei o DAP). Se hizo famoso como autor de panfletos antisemitas y rápidamente se relacionó con Dietrich Eckart, uno de los primeros promotores influyentes de Adolf Hitler. En un artículo publicado en la revista del propio Eckart, Auf gut Deutsch (En Alemán Llano), Rosenberg dejó en claro un elemento clave de su ideología: la identificación de los judíos con el bolchevismo y la revolución comunista (“judeo-bolchevismo”). Alentado por Eckart, Rosenberg se unió al incipiente Partido Nazi y comenzó a escribir para su principal periódico, Völkischer Beobachter. Se convirtió en editor sénior del periódico en 1923.

Las diatribas antisemitas se destacaban en los escritos de Rosenberg. Sus esfuerzos ayudaron a difundir Los protocolos de los sabios de Sión en Alemania y a denunciar a la República de Weimar como una aberración producto de la derrota y manipulada por “traidores judíos”.

IDEOLOGÍA

El 9 de noviembre de 1923, Rosenberg participó en el Putsch de la Cervecería de Múnich, que dio como resultado el arresto de Hitler. Designado líder interino del Partido Nazi por Hitler, Rosenberg se esforzó para evitar la desintegración del movimiento nazi. Tras la liberación de Hitler, Rosenberg volvió al periodismo y comenzó su obra principal, El mito del siglo xx (Der Mythus des 20. Jahrhunderts), publicada en 1930. Aunque no se tradujo oficialmente a otro idioma ni contó con el aval de Hitler como expresión autorizada de la ideología nazi, el libro vendió aproximadamente un millón de copias para los últimos años de la guerra y aumentó el prestigio de Rosenberg como ideólogo del partido.

Sobre la base de una lectura selectiva de obras anteriores de filósofos, autores neopaganos y teóricos en materia racial tales como Houston Stewart Chamberlain, el volumen se caracterizó por una visión dicotómica del mundo que oponía irremediablemente a las “razas” “arias” y judías. Todos los frutos de la cultura occidental, planteaba Rosenberg, habían evolucionado exclusivamente de las tribus germanas; sin embargo, la “casta sacerdotal” romana que había surgido con el cristianismo se había combinado con francmasones, jesuitas y “judíos internacionales” para erosionar esta cultura y, con ella, los valores espirituales alemanes. Mientras que los argumentos völkisch de Rosenberg y su hincapié en el Lebensraum (“espacio vital” alemán en el este) se correspondían con la ideología del partido, muchos otros nazis pensaban que sus constructos místicos y su prosa eran muy difíciles. El propio Hitler tenía reservas políticas con respecto a la retórica anticristiana de Rosenberg. Sin embargo, hasta el final de su vida, Rosenberg se mantuvo convencido de que su utopía racista ofrecería una receta para el futuro de Alemania como la potencia europea líder.

ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Tras su elección para formar parte del Parlamento nacional de Alemania (Reichstag) en 1930, Alfred Rosenberg intentó ampliar su base de habilidades al desempeñarse como el experto del Partido Nazi en materia de política exterior. Poco después del nombramiento de Hitler como canciller del Reich en 1933, Rosenberg se hizo cargo de la oficina de política exterior del Partido Nazi (Aussenpolitisches Amt der NSDAP). Le siguieron más nombramientos del partido, tales como la pertenencia al círculo de los principales líderes del partido como Reichsleiter (1933) y plenipotenciario para supervisar la capacitación ideológica del partido (1934).

En comparación con otros miembros de la élite nazi, como Hermann Göring, Joachim von Ribbentrop o Joseph Goebbels, antes de la guerra Rosenberg carecía de la autoridad ejecutiva que vino con una cartera de ministerio. Su gran ambición por ocupar cargos de mayor relevancia se vio socavada por sus frecuentes peleas con los competidores, su incapacidad para forjar alianzas y su reputación como un administrador inepto. El primer paso hacia un mayor poder político fue en 1938, cuando Hitler aprobó la idea de Rosenberg para un nuevo sistema universitario completamente “nazificado” (Hohe Schule) que fundaría la futura élite del partido y de la nación en la ideología nazi.

LA GUERRA

Una parte esencial de este sistema era el “Instituto de Investigación del Problema Judío” (1941), diseñado para brindar legitimidad para las políticas antisemitas del régimen al demostrar la existencia de una “conspiración judía” sobre la base de libros y materiales de archivo confiscados a las organizaciones judías internas y en el extranjero.

La guerra facilitó en gran medida dichas actividades, ya que permitió el saqueo organizado de bibliotecas judías, colecciones de arte y otros bienes similares en los países invadidos por las Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas). Fue en esta área donde Rosenberg adquirió primero autoridad ejecutiva. Fundado en octubre de 1940, su “Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg” [Cuerpo Especial del Reichsleiter Rosenberg o ERR] se convirtió en la organización nazi más exitosa involucrada en el saqueo de obras de arte. Para el fin de la guerra, el ERR había enviado casi 1,5 millones de vagones cargados de obras de arte y artefactos de la Europa controlada por los alemanes al Reich.

A principios de 1941, Rosenberg se acercó al círculo íntimo de Hitler en preparación para el ataque alemán a la Unión Soviética. Su educación en Rusia y su implacable anticomunismo le dieron un aire de autoridad sobre la Unión Soviética que parecía útil para garantizar la dominación alemana a largo plazo en esta vasta región y su explotación sistemática. El 17 de julio de 1941, Hitler lo nombró ministro del Reich para los territorios ocupados del este [Reichsminister für die besetzten Ostgebiete], a cargo de un área -aún por ocupar- que se extendía desde la antigua frontera polaca en el oeste hasta los montes Urales en el este.

Puesto que avance de las Wehrmacht se detuvo antes de Moscú a fines de 1941, el terreno real de la influencia de Rosenberg siguió siendo bastante reducido; aun así, comprendía los estados bálticos y partes de Bielorrusia y Ucrania. En las regiones ocupadas que no estaban bajo el gobierno militar, su ministerio instaló comisionados del Reich (Reichskommissare) y una compleja administración civil con representantes hasta el nivel de los distritos rurales.

“LA SOLUCIÓN FINAL”

Desde la sede de su ministerio en Berlín, Rosenberg podía oír informes diarios de los estragos que hacían en la población local las despiadadas políticas alemanas diseñadas para “pacificar” y explotar los territorios ocupados. Mientras criticaba que el trato excesivamente duro que los pueblos no eslavos recibían por parte de sus subordinados era contraproducente para el objetivo de ganar la guerra, Rosenberg, como firme creyente en el mito del “judeo-bolchevismo”, no tenía ningún inconveniente en apuntar a los miembros de élites soviéticas y a los judíos locales para su destrucción. El área bajo su autoridad fue la primera en ver la implementación de la “solución final de la cuestión judía” a través del asesinato sistemático de hombres, mujeres y niños judíos. Para fines de 1941, más de medio millón de judíos habían sido aniquilados; Estonia, parte del Comisariado del Reich para las Tierras del Este (Reichskommissariat Ostland) fue la primera región ocupada por los alemanes en ser declarada “libre de judíos”. Desde noviembre de 1941, a las tierras del este (Ostland) llegaron trenes con judíos deportados del Reich. Los oficiales de la SS y de la policía, junto con los funcionarios de Rosenberg, se aseguraban de que los deportados fueran asesinados de inmediato al llegar o explotados en proyectos de trabajos forzados que pocos podrían sobrevivir.

Es difícil sobreestimar la importancia que los acontecimientos en la Unión Soviética ocupada tuvieron para la historia del Holocausto. A pesar de sus constantes luchas de poder con las SS y otros organismos alemanes, el ministerio de Rosenberg desempeñó un papel clave en la evolución de la “solución final”. Su ministerio del Reich fue el único organismo gubernamental en enviar no solo uno, sino dos representantes a la infame Conferencia de Wannsee convocada por Reinhard Heydrich el 20 de enero de 1942, para coordinar los pasos por seguir para el asesinato masivo de judíos en la Europa controlada por los alemanes. Cuando se lo marginó cada vez más desde 1942, Rosenberg intentó proteger su terreno ante la retirada de las Wehrmacht del territorio soviético.

TRIBUNAL MILITAR INTERNACIONAL

Rosenberg fue arrestado al final de la guerra, juzgado en el Tribunal Militar Internacional de Núremberg y declarado culpable de los cuatro cargos en la acusación: conspiración para cometer una guerra de agresión, crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Fue condenado a muerte. Rosenberg fue ahorcado el 16 de octubre de 1946.

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