<p>Partisanos judíos en la región de Polesye. Polonia, 1943.</p>

Resistencia judía armada: partisanos

La mayor parte de la resistencia armada judía se produjo después de 1942, en un esfuerzo desesperado, después de que quedó claro para los que oponían resistencia que los nazis habían asesinado a la mayoría de sus familiares y correligionarios. A pesar de la gran cantidad de obstáculos (como falta de armamentos y capacitación, operaciones en una zona hostil, renuencia a separarse de las familias y el siempre presente terror nazi), muchos judíos de toda la Europa bajo ocupación alemana intentaron oponer resistencia armada en contra de los alemanes. En forma individual y en grupos, los judíos participaron de la oposición a los alemanes y sus compañeros del Eje. Las unidades de resistencia operaron en Francia, Bélgica, Ucrania, Bielorrusia, Lituania y Polonia. Los judíos también lucharon en organizaciones generales de resistencia francesa, italiana, yugoslava, griega y soviética.

RESISTENCIA JUDÍA ARMADA EN EUROPA ORIENTAL

En Europa oriental, las unidades judías lucharon contra los alemanes en los ghettos urbanos y detrás de las primeras líneas en los bosques. Si bien la mayor parte de la resistencia armada judía comenzó en 1943, debe observarse que los movimientos de resistencia general en la región, que operaban en circunstancias más propicias y con una población local más favorable, también comenzaron recién en 1943.

A pesar del mínimo apoyo e incluso la hostilidad antisemita de los habitantes de los lugares cercanos, miles de judíos pelearon contra los alemanes en Europa oriental. Surgieron unidades de resistencia en más de 100 ghettos en Polonia, Lituania, Bielorrusia y Ucrania. Los judíos se resistieron cuando los alemanes intentaron establecer ghettos en varias pequeñas ciudades de Polonia oriental en 1942. Se produjeron levantamientos en Starodubsk, Kletsk, Lachva, Mir, Tuchin y varias otras ciudades. Cuando los alemanes eliminaron los ghettos más importantes en 1943, se encontraron con resistencia judía armada en Cracovia, Bialystok, Czestochowa, Bedzin, Sosnowiec y Tarnow, además de un levantamiento importante en Varsovia. Miles de judíos escaparon de los ghettos y se unieron a grupos de resistencia en bosques cercanos. Los judíos de Minsk, por ejemplo, establecieron siete unidades de lucha de resistencia. Los de Vilna, Riga y Kovno también formaron grupos de resistencia.

En Bielorrusia occidental, Ucrania occidental y Polonia oriental, se establecieron campos familiares en los que los judíos civiles reparaban armas, confeccionaban ropa, cocinaban para los soldados y ayudaban en las operaciones de la resistencia soviética. Unos 10.000 judíos sobrevivieron a la guerra refugiándose en unidades de la resistencia judía. Por ejemplo, el campo establecido por Tuvia Bielski en el bosque Naliboki en 1942, dio refugio a más de 1.200 judíos.

Incluso hubo levantamientos en los campos de exterminio de Treblinka, Sobibor y Auschwitz durante los años 1943 y 1944.

RESISTENCIA JUDÍA ARMADA EN EUROPA OCCIDENTAL

En enero de 1942, se fundó el “Armée Juive” (ejército judío), un grupo de resistencia de judíos franceses, en Toulouse, Francia. Estaba formado por miembros de movimientos de juventud sionista y operaba en Toulouse, Niza, Lyon, París y sus alrededores. Sus miembros trajeron dinero de contrabando desde Suiza a Francia para ayudar a los judíos a ocultarse, llevaron a escondidas al menos a 500 judíos y no judíos a la España neutral, y participaron en las sublevaciones de 1944 contra los alemanes en París, Lyon y Toulouse. “Solidarité”, una unidad comunista judía, también atacó a personal alemán en París. Muchos judíos también se unieron a la resistencia general francesa.

En Bélgica, una unidad de resistencia combinada judía y no judía (también llamada “Solidarité”) hizo descarrilar un tren de deportación en abril de 1943. El 25 de julio de 1942, los miembros de la resistencia judía atacaron e incendiaron los archivos de la organización que los nazis habían impuesto a los judíos de Bélgica. Los judíos también fueron activos en los movimientos clandestinos holandeses e italianos.

No se debe exagerar el impacto de la resistencia judía armada. Hizo poco para impedir que la organización nazi implementara el asesinato en masa de los judíos. La mayor parte de la resistencia judía a los nazis se centró en el rescate, el escape y la ayuda para los que se ocultaban, y en la resistencia espiritual. Sin embargo, la resistencia armada organizada fue la forma más directa de oposición judía a los nazis.