Public burning of "un-German" books in the Opernplatz.

Quemas de libros por los nazis

En mayo de 1933, se llevaron a cabo quemas de libros en más de 20 ciudades universitarias y otras localidades de la Alemania nazi. El gobierno nazi apoyó, pero no organizó, estas quemas de libros. Fueron una iniciativa de estudiantes universitarios alemanes. Durante estos acontecimientos, los estudiantes arrojaron decenas de miles de libros a las hogueras. La quema de libros simbolizaba el deseo de los nazis de remodelar la cultura alemana de acuerdo con la ideología nazi.

Hechos clave

  • 1

    Los estudiantes universitarios nazis destruyeron libros que calificaron de "no alemanes". Esto incluía libros de autores judíos; obras pacifistas que criticaban la guerra; y obras que elogiaban o promovían movimientos políticos de izquierda, como el socialismo y el comunismo.

  • 2

    Muchos de los libros destruidos fueron escritos por autores conocidos y populares de la época.

  • 3

    Además de las quemas de libros lideradas por estudiantes en mayo de 1933, hubo docenas de quemas de libros llevadas a cabo en toda Alemania por otros grupos nazis.

A principios de la década de 1930, millones de alemanes apoyaban al Partido Nazi. Acogieron con satisfacción el nombramiento de Adolf Hitler como canciller en enero de 1933. Muchos alemanes abrazaron las ideas nazis y ayudaron con entusiasmo a ponerlas en práctica. Este artículo trata sobre las quemas de libros organizadas por estudiantes universitarios pronazis en mayo de 1933, poco más de tres meses después de que Hitler llegara al poder.

En mayo de 1933, unos tres meses y medio después de que Adolf Hitler llegara al poder, estudiantes universitarios pronazis llevaron a cabo ceremonias de quema de libros en pueblos y ciudades de toda Alemania. Durante estos acontecimientos, los estudiantes destruyeron libros etiquetados como "no alemanes" ("undeutsch"). Esto incluía libros de autores judíos; obras pacifistas que criticaban la guerra; y obras que elogiaban o promovían movimientos políticos de izquierda, como el socialismo y el comunismo.

Estas quemas de libros dirigidas por estudiantes fueron organizadas por estudiantes universitarios pronazis, no por el gobierno nazi alemán. Sin embargo, varios funcionarios nazis locales y nacionales participaron en los eventos. Su presencia demostró que los estudiantes universitarios contaban con el claro apoyo del régimen nazi alemán.

¿Quién planeó y llevó a cabo las quemas de libros nazis?

Las quemas de libros de mayo de 1933 fueron organizadas por estudiantes universitarios pronazis de la Deutsche Studentenschaft (DSt). La DSt era la organización nacional que aglutinaba a los gobiernos estudiantiles universitarios. Tenía secciones afiliadas en universidades de toda Alemania. Incluso antes de 1933, los estudiantes afiliados al grupo universitario nazi (Nationalsozialistischer Deutscher Studentenbund o NSDStB) controlaban la DSt y sus secciones afiliadas.

El grupo estudiantil nazi ganó popularidad entre los estudiantes universitarios a finales de la década de 1920 y principios de la de 1930. Los estudiantes universitarios alemanes estuvieron entre los primeros partidarios del movimiento nazi. A finales de la década de 1920, muchos estudiantes se unieron a las filas de diversas formaciones nazis. Las organizaciones estudiantiles universitarias seculares de clase media solían ser ultranacionalistas y antisemitas. Después de la Primera Guerra Mundial, muchos estudiantes se opusieron a la República de Weimar (1918-1933). Encontraron en el nacionalsocialismo un vehículo adecuado para su descontento y hostilidad políticos.

Después de que los nazis llegaran al poder, los grupos de estudiantes universitarios pronazis utilizaron las quemas de libros para mostrar su apoyo al nuevo régimen y a los ideales antisemitas, anticomunistas y militaristas de los nazis.

La "campaña contra el espíritu no alemán"

A principios de abril de 1933, la recién creada Oficina Central de Prensa y Propaganda de la DSt anunció una "Campaña nacional contra el espíritu no alemán" (Aktion "Wider den undeutschen Geist"). Iba a comenzar el 12 de abril y culminar con la quema de libros el 10 de mayo.

Durante las semanas siguientes, la oficina de propaganda de la DSt envió varios boletines a las asociaciones estudiantiles afiliadas en toda Alemania. Estos boletines proporcionaban instrucciones sobre cómo llevar a cabo la campaña y cómo organizar y promover los eventos de quema de libros. En estos mensajes, la DSt ordenaba a los estudiantes que "depuraran" sus propias colecciones de libros, así como las de sus amigos y conocidos, eliminando los libros "no alemanes". También les dijeron que "limpiaran" las bibliotecas públicas de ciertas obras.

Los estudiantes consideraban que su campaña reafirmaba lo que ellos denominaban "la renovación alemana". Describieron la campaña como un apoyo al "pensamiento y sentimiento popular" en la literatura. Pero también describieron su campaña en términos antisemitas. Adaptando el lenguaje utilizado para justificar el boicot nacional del 1 de abril contra los negocios de propiedad judía, los estudiantes afirmaron que la campaña era una respuesta a "la descarada incitación de la comunidad judía mundial contra Alemania". Los estudiantes también proclamaron que la campaña se oponía a lo que denominaban "la basura y la inmundicia del espíritu judío de descomposición" en la literatura.

Las doce tesis

Los líderes de la asociación estudiantil redactaron doce tesis en las que explicaban su interpretación antisemita y nacionalista de la cultura alemana. Estas declaraciones describían los fundamentos de una lengua y una cultura nacionales "puras" ("rein"). Para los estudiantes nazis, una lengua y una cultura nacionales "puras" se definían en términos raciales y étnicos. No creían que los judíos pudieran ser alemanes ni que se les debiera permitir escribir en alemán. 

Los grupos de estudiantes difundieron estas afirmaciones mediante carteles. En los carteles, los estudiantes:

  • atacaban lo que denominaban "intelectualismo judío";
  • calificaban a los judíos como "adversarios peligrosos" y "extranjeros" para el pueblo alemán;
  • afirmaban la necesidad de "purificar" la lengua y la literatura alemanas;
  • exigían que se sometiera a los estudiantes y profesores a un examen para garantizar que su forma de pensar estuviera en consonancia con "el espíritu alemán"; y
  • exigían que las universidades fueran centros del nacionalismo alemán.

Los juramentos de fuego

El 9 de mayo, la oficina de la DSt envió otro boletín a sus grupos miembros. Este boletín comunicaba las directrices para celebrar los rituales de quema de libros que iban a comenzar al día siguiente. Incluía una lista de nueve "juramentos de fuego" ("Feuersprüche"; literalmente, pronunciamientos o consignas de fuego). Estos lemas debían leerse ritualmente durante los eventos. Se pidió a los oradores que los leyeran en voz alta mientras arrojaban libros específicos a las hogueras. Los juramentos explicaban por qué se quemaban las obras de ciertos autores. Entre los autores mencionados por su nombre en los juramentos de fuego se encontraban autores destacados y vivos como Erich Maria Remarque (autor de la obra pacifista Sin novedad en el frente); el famoso psicoanalista Sigmund Freud (que era judío); y Kurt Tucholsky y Carl von Ossietzky (ambos conocidos críticos alemanes de los nazis).

La quema de libros del 10 de mayo de 1933

 La "Campaña contra el espíritu no alemán" de la DSt culminó con ceremonias rituales de quema de libros en toda Alemania a partir del 10 de mayo. Se quemaron decenas de miles de libros considerados "no alemanes". Y decenas de miles de alemanes (estudiantes y no estudiantes) participaron en estos eventos.

En muchos lugares, las ceremonias de quema de libros comenzaron con una manifestación o un discurso. A menudo, esto iba seguido de un desfile con antorchas por la ciudad. También, funcionarios nazis, profesores, administradores universitarios y/o líderes estudiantiles universitarios se dirigían a los participantes y espectadores. La presencia de funcionarios no estudiantes aportó un sentido de legitimidad a estos eventos. Los miembros de la SA y la SS, algunos de los cuales podrían haber sido estudiantes, también participaron en las quemas de libros.

Después de los discursos, los estudiantes arrojaron libros a las hogueras con gran solemnidad y entusiasmo. En algunos lugares, había una banda tocando y los oradores leían los "juramentos de fuego".

Alrededor de 20 de los eventos de quema de libros asociados con la Campaña contra el espíritu no alemán de la DSt tuvieron lugar el 10 de mayo. Otros fueron pospuestos algunos días por la lluvia. Y algunos, según las preferencias de las secciones locales, se celebraron a finales de junio, época tradicional en Alemania para las fiestas de las hogueras de verano.

At Berlin's Opernplatz, crowds of German students and members of the SA gather for the burning of books deemed "un-German."

En la Opernplatz de Berlín, multitudes de estudiantes alemanes y miembros de las SA se reúnen para la quema de libros considerados "no alemanes". Berlín, Alemania, 10 de mayo de 1933.

Créditos:
  • National Archives and Records Administration, College Park, MD

La quema de libros en la Opernplatz de Berlín

La ceremonia de quema de libros más grande y significativa tuvo lugar en el centro de Berlín el 10 de mayo. Unas 40,000 personas se reunieron en la Opernplatz (hoy Bebelplatz), donde los participantes quemaron unos 20,000 volúmenes. Entre los materiales que fueron quemados se encontraban objetos que la SA y otros grupos nazis habían confiscado del Instituto de Ciencias Sexuales de Magnus Hirschfeld.

El ministro de propaganda Joseph Goebbels asistió a la quema de libros en Berlín. Allí pronunció un discurso apasionado. Proclamó: "La era del intelectualismo judío excesivo ha llegado a su fin, y el avance de la revolución alemana también ha despejado el camino para el estilo alemán".

 La quema de libros en Berlín se convirtió en un evento propagandístico significativo. Los reflectores iluminaban la Opernplatz. Los discursos se transmitieron por la radio. Los equipos de noticiarios filmaron imágenes del evento ritual, que aparecieron en noticiarios alemanes e internacionales.

Las quemas públicas de libros en Berlín y en toda Alemania provocaron indignación en todo el mundo, incluso en Estados Unidos.

¿Qué libros quemaron los nazis?

Las listas de libros "no alemanes" que los estudiantes planeaban quemar no fueron elaboradas por ellos mismos. La mayoría de las quemas de libros que tuvieron lugar en mayo de 1933 se basaron en listas elaboradas por el bibliotecario nazi Wolfgang Hermann. Estas "listas negras" ("Schwarze Listen") incluían a cientos de autores y organizaban los libros por género. A principios de mayo, las listas aparecieron en varios periódicos y revistas de la Alemania nazi.

En algunos casos, se seleccionaron para quemar todas las obras de un determinado autor. En otros casos, solo algunas obras fueron etiquetadas como "no alemanas". Los libros que los estudiantes destruyeron en las quemas de libros pertenecían a varias categorías.

Libros sobre comunismo y socialismo

Los estudiantes nazis quemaron libros que elogiaban o promovían el comunismo y el socialismo. Lo hicieron porque los nazis creían que estas teorías políticas eran peligrosas y socavaban el futuro del pueblo alemán. Entre las obras que los nazis quemaron se encuentran:

  • todas las obras de los teóricos políticos alemanes Karl Marx y Friedrich Engels, incluido El manifiesto comunista;
  • obras prosocialistas del autor estadounidense Jack London;
  • Cómo me convertí en socialista, de la autora estadounidense Helen Keller;
  • todas las obras del conocido político alemán August Bebel, uno de los fundadores del partido político socialdemócrata en el siglo XIX;
  • muchas obras de Vladimir Lenin, comunista ruso y dictador de la Unión Soviética; y
  • todas las obras del poeta alemán de izquierda y conocido dramaturgo Bertolt Brecht.

Libros sobre el pacifismo (libros anti-guerra)

Los estudiantes quemaron libros contra la guerra porque los nazis consideraban que el pacifismo era una ideología peligrosa y débil. Los nazis creían que la guerra era necesaria para garantizar la supervivencia y la fortaleza del pueblo alemán. Entre los ejemplos de obras pacifistas quemadas se incluyen:

  • Adiós a las armas, del escritor estadounidense Ernest Hemingway;
  • Im Westen nichts Neues (Sin novedad en el frente) y todas las demás obras del autor alemán Erich Maria Remarque; y
  • obras del anarquista y pacifista Erich Mühsam.

Obras que elogiaban o defendían la República de Weimar

Los nazis quemaron libros que elogiaban a la República de Weimar, porque odiaban a este gobierno, al que condenaban como "el Sistema". Creían que la democracia parlamentaria era una forma de gobierno débil. En cambio, abogaban por un estado autoritario fuerte. La obra Von deutscher Republik (Sobre la República Alemana), del autor alemán Thomas Mann, fue uno de los libros destruidos por este motivo. 

Obras que condenaban a los nazis

Los estudiantes quemaron obras de autores que criticaban al Partido Nazi. Los libros de esta categoría incluyen:

  • Deutsche Ansprache: Ein Appell an die Vernunft (Un llamamiento a la razón), de Thomas Mann;
  • todas las obras de Kurt Tucholsky, periodista y satírico que se burló sin descanso de los nazis a principios de la década de 1930; y
  • artículos del destacado periodista y editor pacifista Carl von Ossietzky, quien había denunciado el rearme ilegal de Alemania y a menudo criticaba a los nazis.

Libros de autores judíos

Los nazis quemaron libros escritos por autores judíos porque eran radicales y obsesivamente antisemitas. Odiaban a los judíos y creían en la falsa idea de que eran una raza separada, inferior y peligrosa. Los nazis argumentaban que no se debía permitir a los autores judíos escribir en alemán. Esto se debía a que, según afirmaban los nazis, los judíos no eran verdaderos alemanes. Entre los libros de autores judíos que los nazis quemaron se encuentran los siguientes:

  • todas las obras del autor judío austriaco Stefan Zweig;
  • la mayoría de las obras del autor judío austriaco Franz Werfel;
  • casi todas las obras del autor judío nacido en Praga Max Brod;
  • todas las obras del autor judío alemán Lion Feuchtwanger; y
  • todas las obras del psicoanalista judío austriaco Sigmund Freud.

¿Qué les pasó a los autores cuyos libros fueron quemados?

Muchos de los autores cuyos libros fueron quemados en las quemas de libros estudiantiles estaban vivos en ese momento y vivían en Alemania. El régimen nazi no solo puso en peligro sus obras y sus medios de vida, sino también sus vidas.

Temiendo con razón la opresión nazi, muchos autores huyeron. La mayoría logró escapar de Alemania. Algunos encontraron refugio en Austria, Francia o Checoslovaquia. Se vieron obligados a huir de nuevo cuando los nazis se apoderaron de Europa a partir de 1938. Varios, entre ellos Feuchtwanger y Werfel, lograron finalmente escapar de Europa con la ayuda del salvador estadounidense Varian Fry.

A partir del verano de 1933, el gobierno nazi alemán revocó la ciudadanía de muchos de estos autores. Entre ellos se encontraban críticos nazis como Heinrich Mann y Ernst Toller.

Cabe destacar que dos autores, Mühsam y Ossietsky, ya estaban encarcelados en el momento de la quema de libros por parte de los estudiantes. Los nazis habían arrestado a ambos hombres el 28 de febrero de 1933. Posteriormente, los encarcelaron y torturaron en campos de concentración. Los nazis asesinaron a Mühsam el 11 de julio de 1934 en el campo de concentración de Oranienburg. El encarcelamiento de Ossietsky recibió atención internacional. En 1936 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz. Recibió el premio "por su ardiente amor por la libertad de pensamiento y expresión y su valiosa contribución a la causa de la paz". Ossietsky murió en 1938, aún bajo custodia, como resultado de su encarcelamiento.

Las quema de libros en el contexto de la nazificación

Las quemas de libros dirigidas por estudiantes formaban parte de un fenómeno más amplio de nazificación que se estaba produciendo en la primavera de 1933. El nuevo régimen nazi estaba transformando todos los aspectos de la sociedad alemana.

Esa primavera, otros grupos del Partido Nazi y los paramilitares nazis (incluidas la SA, la SS y las juventudes de Hitler) también llevaron a cabo quemas de libros. A menudo, estos grupos quemaban colecciones de libros que confiscaban a los sindicatos o a las oficinas del Partido Socialdemócrata o del Partido Comunista. También quemaron libros de escuelas y bibliotecas públicas.

En su campaña para eliminar el país de todo lo que consideraban "contra alemán", los Nazis quemaron libros públicamente en ciudades por todo Alemania. Aquí delante del Teatro de la Opera en Berlín, una multitud grita y quema libros escritos por judíos e intelectuales de la izquierda. Joseph Goebbels, el ministro de propaganda e información publica de Hitler, habla de la re-educación planeada de Alemania.

Créditos:
  • National Archives - Film

¿Por qué los nazis quemaron libros?

Los nazis quemaron libros para mostrar lo que consideraban el triunfo de su cosmovisión sobre las ideas contrarias. Destruyeron simbólicamente obras literarias, científicas y académicas que entraban en conflicto con su ideología o la cuestionaban.

La quema de libros también representó la purificación simbólica por fuego de la sociedad alemana, eliminando a las personas e ideas que, según los nazis, no eran realmente alemanas.

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