A Jewish refugee couple poses on the gangway of the St Louis as they disembark from the ship in Antwerp after it was force to return from Cuba.

Regreso del "St. Louis" a Europa

El 6 de junio de 1939, el St. Louis zarpó nuevamente hacia Europa. Siete días más tarde, cuando el barco estaba cruzando el Atlántico, se llegó a un acuerdo que dio nuevas esperanzas a los pasajeros. En conjunto con otras organizaciones judías europeas y representantes del gobierno, Morris Troper, el director europeo del Comité para la Distribución Conjunta (JDC, por sus siglas en inglés), había hecho arreglos para que los pasajeros del St. Louis ingresaran a Gran Bretaña, Francia, Bélgica y los Países Bajos. Gran Bretaña recibió 287 pasajeros, Francia 224, Bélgica 214 y los Países Bajos 181.

El St. Louis atracó en Amberes, Bélgica, el 17 de junio, después de un mes de viaje por el mar. Menos de tres meses después, estalló la Segunda Guerra Mundial. Dentro de un año, toda Europa occidental estaría bajo ocupación alemana, y los ex pasajeros del St. Louis que habían regresado al continente nuevamente estarían amenazados por el terror nazi.

Antes de desembarcar, los pasajeros contestaron cuestionarios que los representantes del gobierno y las agencias de ayuda tal vez usaron para decidir su destino. Se les preguntó los nombres de los amigos y parientes que tenían en Gran Bretaña, Francia, Bélgica y los Países Bajos, además de detalles sobre sus solicitudes de visas estadounidenses y el número de turno en la lista de espera para ingresar a los Estados Unidos. Los refugiados recibirían solo asilo temporal y debieron aceptar que finalmente deberían emigrar a hogares más permanentes en otras partes. Se suponía que se irían tan pronto como llegara su turno en la lista de espera para ingresar a los Estados Unidos o cuando tuvieran otro lugar para ir. Los funcionarios del gobierno, preocupados por la creciente llegada de refugiados judíos procedentes del Reich, dejaron en claro que el trato brindado a los pasajeros del St. Louis era un caso excepcional y no un precedente para otros que huían de Alemania.

Los pasajeros destinados a Bélgica fueron los primeros en desembarcar, y tomaron un tren especial hacia Bruselas, donde pasaron la noche. Los que no tenían parientes en la ciudad fueron llevados a un centro para refugiados en la provincia de Lieja.

Los pasajeros elegidos para ir a los Países Bajos se embarcaron al día siguiente en el barco Jan van Arkel. Cuando llegaron a Róterdam, las autoridades holandesas los llevaron a un centro para refugiados temporal, donde se quedaron hasta que encontraron vivienda o los trasladaron a otros campos para refugiados.

Los pasajeros asignados a Francia y Gran Bretaña subieron a un buque de carga que había sido reacondicionado para trasladarlos. El barco llegó el 20 de junio a Boulogne-sur-Mer, donde desembarcaron los que iban a destinos dentro de Francia. Al día siguiente, fueron a Le Mans, Laval y otras ciudades francesas. El JDC hizo arreglos para que la Sociedad de Ayuda para los Niños (Oeuvre de Secours aux Enfants, OSE) cuidara a unos 60 niños. Colocaron a estos niños en varios hogares en Montmorency, al norte de París.

El 21 de junio, los asignados a Gran Bretaña llegaron a Southampton y un tren especial los llevó a Londres. Allí, el Comité de Ayuda a los Judíos Alemanes consiguió alojamiento para los que no se quedaban con familiares o amigos. La mayoría de las personas se mudaron a hogares privados u hoteles, pero unos 50 hombres solteros fueron llevados a un anterior campo del ejército británico en Kent, que el gobierno británico había designado para uso de los refugiados.

Los anteriores pasajeros enfrentaron incertidumbre y dificultades financieras. Después de irse de Alemania, los nazis los habían despojado sistemáticamente de sus bienes. Se les prohibía trabajar. Por lo tanto, dependían totalmente de sus parientes y de las agencias de ayuda a los judíos. Para evitar que se convirtieran en carga pública, el JDC aceptó asignar $500.000, una parte importante de sus fondos, para el sustento de los refugiados.

La mayoría de los anteriores pasajeros tenían la esperanza de encontrar hogares permanentes, principalmente en los Estados Unidos. Las 600 ó más personas que estaban en listas de espera para recibir visas estadounidenses esperaron pacientemente a que llegara su turno en las listas. Otros intentaron obtener permisos de ingreso en consulados extranjeros, pero pocos países estaban dispuestos a aceptar inmigrantes empobrecidos. Lo que empeoró las cosas fue el Informe Oficial emitido por el gobierno británico en 1939, que limitó la inmigración a Palestina.