Storefronts of Jewish-owned businesses damaged during the Kristallnacht ("Night of Broken Glass") pogrom.

La noche de los cristales rotos (Kristallnacht)

En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, los líderes nazis alemanes desataron una revuelta antijudía en todo el país. Esta violencia debía parecer un estallido de ira no planeado en contra de los judíos. En realidad, se trataba de vandalismo, incendios provocados y terrorismo patrocinados por el estado. Este acontecimiento se conoce como Kristallnacht (la noche de los cristales rotos). También se conoce como el pogrom de noviembre.

Hechos clave

  • 1

    Durante la noche de los cristales rotos, los nazis quemaron más de 1,400 sinagogas, destrozaron miles de negocios de judíos, irrumpieron en los departamentos y hogares de personas judías y profanaron objetos religiosos judíos. También humillaron, agredieron y mataron a personas judías.

  • 2

    Como parte de la noche de los cristales rotos, la policía alemana encarceló a unos 26,000 hombres judíos en campos de concentración solo por ser judíos.

  • 3

    Después de la noche de los cristales rotos, el régimen nazi le ordenó a la comunidad judía que hiciera un “pago de expiación” de mil millones de marcos del Reich. El régimen también promulgó rápidamente numerosas leyes y decretos antijudíos.

Kristallnacht (la noche de los cristales rotos) fue una violenta revuelta antijudía que tuvo lugar en toda la Alemania nazi el 9 y 10 de noviembre de 1938. Durante la noche de los cristales rotos, los grupos de nazis y otros alemanes atacaron lugares de culto, tiendas y negocios, hogares y a personas judías. Entre los autores se encontraban funcionarios y miembros de organizaciones del Partido Nazi, especialmente las SA, las SS y las Juventudes Hitlerianas. También participaron civiles alemanes no afiliados a estas organizaciones nazis. Muchos aprovecharon la oportunidad para robar objetos de las casas y negocios judíos vandalizados, así como para humillar públicamente a sus vecinos judíos.

Los principales líderes nazis coordinaron e instigaron los disturbios de la noche de los cristales rotos. Sin embargo, su intención era que pareciera un estallido espontáneo de ira popular contra los judíos. Presentaron la violencia como una respuesta espontánea al asesinato de un diplomático alemán de bajo rango por parte de un adolescente judío. Pero la violencia no fue espontánea. Los funcionarios nazis utilizaron el incidente como excusa para iniciar los disturbios. 

La noche de los cristales rotos fue un acto de vandalismo e incendios provocados patrocinado por el estado. El ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels y otros nazis importantes coordinaron activamente los disturbios con el apoyo del líder nazi Adolf Hitler

"Kristallnacht": nationwide pogrom

Kristallnacht (literalmente, "noche de cristal") se traduce generalmente del alemán como "Noche de los cristales rotos"; hace referencia al violento pogrom antisemita del 9 y 10 de noviembre de 1938. El pogrom se llevó a cabo en toda Alemania, que en ese entonces incluía Austria y la región de los Sudetes en Checoslovaquia. Cientos de sinagogas en todo el Reich alemán fueron atacadas, destrozadas, saqueadas y destruidas. Muchas fueron incendiadas. Se ordenó a los bomberos que dejaran arder las sinagogas, pero que evitaran que las llamas afectaran las estructuras aledañas. También se destruyeron las vidrieras de miles de tiendas cuyos dueños eran judíos, y sus mercancías fueron saqueadas. Asimismo, se profanaron cementerios judíos. Muchos judíos fueron atacados por pandillas de las Tropas de Asalto (SA). Al menos 91 judíos murieron en el pogromo.

Créditos:
  • US Holocaust Memorial Museum

¿Por qué se llama “noche de los cristales rotos”? 

Los disturbios antijudíos que se produjeron en todo el país en noviembre de 1938 se conocen con muchos nombres. 

En noviembre de 1938, las autoridades nazis alemanas se referían habitualmente a los acontecimientos como una Aktion (que significa "operación" o "acción"). A veces los llamaban la “acción judía” o la “acción de venganza”. 

Las personas y los grupos judíos a menudo se referían a estos acontecimientos como un pogrom. La palabra pogrom proviene del ruso y se había utilizado desde el siglo XIX para describir la violencia masiva contra los judíos en el Imperio ruso y más allá. Al utilizar este término, los observadores judíos situaron el suceso en el contexto de una larga historia de antisemitismo y violencia contra los judíos. La palabra pogrom también apareció con frecuencia en la cobertura de la prensa estadounidense sobre la noche de los cristales rotos.

Con el tiempo, el término Reichskristallnacht pasó a ser de uso común entre el público alemán durante la era nazi. La palabra significa “noche de los cristales del Reich”. Era una referencia a los fragmentos de vidrio de las ventanas rotas que cubrían las calles alemanas. Reichskristallnacht acabó acortándose a Kristallnacht, que a menudo se traduce como "noche de los cristales rotos".

En la actualidad, los acontecimientos de la noche de los cristales rotos se conocen comúnmente en alemán como Reichspogromnacht (noche de los pogroms del Reich) o Novemberpogrom (pogrom de noviembre).

Preludio a la noche de los cristales rotos 

El año de 1938 —año en que tuvo lugar la noche de los cristales rotos— fue un punto de inflexión en la Alemania nazi. Ese año, la Alemania nazi comenzó a perseguir de manera más agresiva sus objetivos ideológicos. Amplió su territorio anexionando Austria en marzo y los Sudetes en septiembre y octubre. 

A lo largo de 1938, el régimen nazi también implementó medidas antijudías cada vez más restrictivas y violentas. Su objetivo era expulsar a los judíos de la Alemania nazi. En este contexto, el régimen nazi persiguió a los judíos con ciudadanía y pasaportes polacos que vivían en Alemania y sus territorios anexionados. Entre el 27 y el 29 de octubre de 1938, las autoridades alemanas detuvieron y deportaron a más de 17,000 judíos, muchos de los cuales habían nacido en Alemania. Esta medida, conocida como Polenaktion (acción polaca), fue la primera deportación masiva de judíos de la Alemania nazi. 

Entre los deportados por las autoridades nazis alemanas se encontraba la familia Grynszpan. Zyndel y Ryfka Grynszpan (que habían emigrado a Alemania en 1911) fueron deportados de Hannover a Zbąszyń, en Polonia, junto con dos de sus hijos. Su hijo Herschel, de 17 años, vivía en París en ese momento. Después de enterarse de la deportación de su familia, Herschel fue a la embajada alemana en París. Allí, en la mañana del 7 de noviembre, le disparó a Ernst vom Rath, un diplomático alemán de bajo rango, hiriéndolo de muerte. Es probable que Grynszpan haya actuado movido por la ira que le provocó la deportación de Alemania de sus padres, hermanos y otros judíos con ciudadanía polaca.

El régimen nazi decidió utilizar el atentado como excusa para desatar una revuelta antijudía. A partir del 7 de noviembre, el ministro de propaganda Goebbels coordinó la respuesta de la prensa alemana al asesinato de Rath. Los periódicos nazis dieron a conocer el ataque. Incitaron a la violencia antijudía al culpar a todos los judíos del asesinato. El régimen nazi afirmó que Grynszpan formaba parte de una conspiración judía mundial. En algunos lugares, los nazis locales tomaron cartas en el asunto y atacaron sinagogas y negocios de judíos. 

Incitación a la noche de los cristales rotos: la noche del miércoles 9 de noviembre de 1938

La ira de los nazis por el asesinato de Rath llegó a su punto álgido la noche del 9 de noviembre. 

9 de noviembre de 1938 a las 5:30 p. m.: la muerte de Rath

El 9 de noviembre, los líderes del Partido Nazi de toda Alemania se reunieron en Munich para la conmemoración anual del Putsch de la Cervecería, el intento fallido de Hitler de tomar el poder de Alemania en 1923. Esa noche, Hitler y otros líderes nazis se enteraron de que Ernst vom Rath había fallecido a causa de sus heridas. A partir de ese momento, los acontecimientos de la noche de los cristales rotos se desarrollaron rápidamente.

9 de noviembre de 1938 de las 9:30 a las 10:00 p. m.: discurso de Goebbels

Después de la noticia de la muerte de Rath, Hitler y Goebbels decidieron instigar una revuelta antijudía a nivel nacional. Alrededor de las 9:30 o las 10 p. m., Goebbels pronunció un apasionado discurso antisemita ante los dignatarios nazis reunidos en Munich. Después del discurso, los funcionarios nazis llamaron a sus respectivos distritos y les comunicaron las instrucciones de Goebbels a sus subordinados.

9 de noviembre de 1938 a las 11:55 p. m.: órdenes de la Gestapo

Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, emitió un aviso interno sobre una acción a gran escala contra los judíos. Ordenó el arresto de 20,000 a 30,000 hombres judíos. También le ordenó a la policía que se enfocara en detener a “judíos ricos”.

10 de noviembre de 1938 a la 1:20 a. m.: instrucciones de Heydrich a la policía

A la 1:20 a. m., el jefe de la policía de seguridad y del servicio de seguridad (Sicherheitsdienst, SD), Reinhard Heydrich, envió órdenes más detalladas a las fuerzas policiales alemanas. Le ordenó a la policía que no interfiriera en lo que llamó “manifestaciones”. En lugar de eso, les dio las siguientes instrucciones:

  • Asegurarse de que los disturbios no pusieran en peligro la vida o las propiedades de los no judíos.
  • Garantizar que los alborotadores no robaran ningún artículo de las casas y tiendas de judíos que fueran objeto de vandalismo. 
  • Retirar todos los archivos de las sinagogas y transferirlos al SD
  • Arrestar a hombres judíos jóvenes, sanos y adinerados.

La orden de Heydrich significaba que la policía tenía órdenes de permitir que se cometieran delitos, incluidos actos de vandalismo e incendios provocados, sin intervenir. 

La noche de los cristales rotos: la violencia del 9 y 10 de noviembre 

Ya tarde por la noche del 9 de noviembre, las instrucciones para la revuelta se difundieron desde los líderes nazis de Munich a otras partes de Alemania y sus territorios anexionados. Durante noche y hasta el día siguiente, los grupos de nazis afiliados a las SA, las SS y las Juventudes Hitlerianas comenzaron el ataque. Causaron estragos en las comunidades de pueblos pequeños y ciudades grandes. A veces vestían sus uniformes nazis. En otras ocasiones, aparecían vestidos de civil. Los civiles alemanes comunes a menudo decidieron unirse a los disturbios. Los perpetradores y las víctimas solían conocerse, especialmente en los pueblos y las aldeas pequeñas.

Quema de sinagogas

Synagogue destroyed during Kristallnacht (the "Night of Broken Glass").

Una sinagoga destrozada durante Kristallnacht (la "noche de vidrios rotos"). Dortmund, Alemania, noviembre de 1938.

Créditos:
  • Stadtarchiv Dortmund

Durante la noche de los cristales rotos, los grupos de nazis destruyeron más de 1,400 sinagogas en toda Alemania y sus territorios anexionados. También destruyeron otros edificios religiosos y comunitarios judíos, incluidas las casas de oración de los cementerios judíos. En la mayoría de los casos, fueron los nazis locales quienes incendiaron las sinagogas. A veces utilizaban explosivos para destruir los edificios. Los bomberos locales permanecieron en alerta. Habían recibido órdenes de solamente evitar que las llamas se propagaran a los edificios cercanos. 

Las sinagogas de Alemania ardieron durante toda la noche y al día siguiente a la vista del público. En muchos casos, las sinagogas incendiadas se convirtieron en un espectáculo público, con multitudes de curiosos. En algunos lugares, se obligó a los judíos a limpiar los escombros.

En muchas ciudades llevaron a los escolares alemanes a ver y participar en el espectáculo público. 

Profanación de la Torá 

Como parte de la destrucción indiscriminada de los templos judíos, los nazis también profanaron textos religiosos y otros objetos y prendas sagradas judías, como los mantos de oración. En toda Alemania y en los territorios anexionados, hubo grupos de nazis que destruyeron los rollos sagrados de la Torá arrojándolos al suelo, rasgándolos, quemándolos o lanzándolos a los ríos.

En algunos casos, los perpetradores obligaron a los rabinos locales y a otros miembros de las comunidades judías a presenciar, o incluso a participar, en estos actos sacrílegos.

Vandalismo contra negocios de judíos

En toda Alemania y en sus territorios anexionados, hubo grupos de nazis que destrozaron miles de tiendas y negocios de judíos. Rompieron las ventanas de los escaparates, destruyeron la mercancía de las tiendas y pintaron grafitis. Aunque el régimen le había ordenado a la gente que no saqueara, los robos eran habituales. Esto fue la culminación de casi cinco años de propaganda, boicots y amenazas nazis.

Allanamiento y vandalismo en residencias judías

Los grupos de nazis armados irrumpieron y destrozaron miles de hogares de personas judías, aterrorizando a los residentes. En algunos casos, derribaron las puertas para entrar. Los perpetradores lanzaron piedras y ladrillos contra las ventanas de los judíos. Esto con frecuencia ocurría durante la noche, y también sacaban a los judíos de sus camas. 

Los alborotadores arrojaron los muebles de la gente por las ventanas y rompieron sus vajillas, cristalería, ventanas y espejos. Arrancaron las páginas de sus libros. Los vándalos destrozaron la ropa de cama, los relojes, los juguetes, las obras de arte, los instrumentos musicales, la ropa y otros objetos personales de las familias judías. Los autores utilizaron mazos y hachas para destrozar las cosas. Desgarraron mantas y almohadas con cuchillos, cubriendo con plumas las casas y las calles. Usaron agua y tinta para destruir otros objetos. En muchos casos, los perpetradores se robaron las pertenencias valiosas de los judíos. En algunas ciudades, las turbas nazis llegaron incluso a atacar orfanatos, asilos de ancianos y hospitales judíos.

El violento ataque contra los hogares de las personas judías fue una violación impactante para las víctimas. Anteriormente, la mayoría de las medidas antijudías habían sido públicas y estaban relacionadas con el trabajo y los negocios. La noche de los cristales rotos destrozó la ilusión de que, para los judíos, el hogar podía ser un refugio contra el ostracismo público y el peligro. 

Humillación y tormento de los judíos en público

Los nazis también humillaron y se burlaron públicamente de los judíos durante la noche de los cristales rotos. Los obligaron a realizar tareas degradantes. Estas tareas variaban de una ciudad a otra, pero incluían obligar a los judíos a hacer calistenia y otros ejercicios, sin importar su edad o estado de salud, gatear y ladrar como perros, bailar para celebrar la destrucción, cantar canciones nazis y leer en voz alta Mein Kampf, de Adolf Hitler. 

Multitudes de alemanes participaron en la humillación. Escupieron, se burlaron y les arrojaron lodo a sus vecinos judíos, mientras las víctimas a menudo aún vestían sus pijamas.

Agresión y asesinato de personas judías

Durante la noche de los cristales rotos, las turbas de nazis agredieron violentamente e incluso asesinaron a personas judías. Mientras allanaban sus hogares, los grupos de nazis a menudo golpeaban y maltrataban físicamente a los judíos. Hay casos documentados de personas que agredieron sexualmente, dispararon y apuñalaron a judíos entre el 9 y el 10 de noviembre.  

Cientos de judíos murieron durante la noche de los cristales rotos y debido a sus consecuencias. Algunos fueron asesinados deliberadamente durante los disturbios. A otros les dispararon, los apuñalaron o los golpearon tan gravemente que posteriormente fallecieron a causa de sus heridas. Además, hubo judíos que fallecieron por causas médicas, como infartos, debido al impacto de los disturbios. Durante y después de la noche de los cristales rotos, cientos de judíos se suicidaron. 

Detención y encarcelamiento de hombres judíos en campos de concentración

Durante la noche de los cristales rotos, la policía arrestó a decenas de miles de hombres judíos por orden de altos funcionarios nazis. Esta fue la primera vez que el régimen nazi encarceló a judíos a gran escala simplemente por ser judíos. Estas detenciones aterrorizaron a la comunidad judía. 

En cumplimiento de las órdenes emitidas por Müller y Heydrich, la policía alemana comenzó a llevar a cabo los arrestos en las primeras horas de la mañana del 10 de noviembre. Los hombres de las SS y las SA ayudaron a la policía alemana, a menudo deteniendo y maltratando a los hombres judíos. Por lo general, a los detenidos los recluyeron en una prisión local, una comisaría de policía o un gran centro de detención. En muchos casos, las autoridades hicieron desfilar a los detenidos por las calles a la vista de toda la comunidad local. 

Algunos de los detenidos fueron liberados, pero a la mayoría los trasladaron a los campos de concentración de Dachau, Buchenwald y Sachsenhausen. En total, unos 26,000 hombres judíos fueron encarcelados en los tres campos. El sistema de campos no estaba adecuadamente preparado para tantos prisioneros. A los hombres judíos los alojaban en condiciones primitivas de hacinamiento e insalubridad. En los campos, los guardias de las SS trataban a los hombres judíos con crueldad y brutalidad, gritándoles y golpeándolos con frecuencia. Cientos de personas murieron como consecuencia del trato brutal que sufrieron. 

La mayoría de los hombres judíos fueron liberados después de varias semanas. En algunos casos, tuvieron que ceder sus negocios o demostrar que tenían planes de emigrar. Sus esposas, madres y otros familiares a menudo se enfrentaron valientemente al régimen nazi para ayudarles a asegurar su libertad.

Roll call for newly arrived prisoners, mostly Jews arrested during Kristallnacht (the "Night of Broken Glass"), at the Buchenwald ...

Se pasa lista a los prisioneros recién llegados, la mayoría judíos arrestados durante Kristallnacht ("la noche de vidrios rotos"), en el campo de concentración de Buchenwald. Buchenwald, Alemania, 1938.

Créditos:
  • US Holocaust Memorial Museum

El régimen nazi y las secuelas de la noche de los cristales rotos

Los disturbios de la noche de los cristales rotos duraron aproximadamente 24 horas. Cuando la violencia llegó a su fin, el régimen nazi comenzó a lidiar con las consecuencias económicas, legales y públicas. Aunque el régimen había coordinado los disturbios, los líderes nazis no los habían planeado cuidadosamente. La forma exacta en que manejarían las consecuencias sería cuestión de improvisación.

Suspensión de la violencia

El 10 de noviembre de 1938 a las 4:00 p. m., el régimen nazi dio por concluida la revuelta. 

Joseph Goebbels emitió un comunicado transmitido por radio en el que dijo, entre otras cosas: “Se está emitiendo una orden estricta a toda la población para que desista de más manifestaciones y acciones contra la judería... La respuesta definitiva al asesinato cometido por un judío en París se comunicará a la judería a través de la legislación y los edictos”. 

La declaración se publicó en las primeras planas de los periódicos al día siguiente. Internamente, varios líderes del Partido Nazi también intentaron detener los disturbios. A pesar de estas órdenes, la violencia de las turbas continuó al menos hasta el día siguiente.

Cómo enfrentaron los nazis la opinión pública en el interior 

La destrucción generalizada de la noche de los cristales rotos conmocionó a muchas personas, incluidos los miembros alemanes del público que habían sido testigos directos de la violencia y sus consecuencias. Aunque muchos alemanes participaron con entusiasmo en los disturbios y humillaron públicamente a sus vecinos judíos, muchos otros no lo hicieron. Algunos intervinieron para ayudar. Otros expresaron su solidaridad con sus vecinos judíos o criticaron a los perpetradores. La destrucción injustificada de bienes valiosos fue especialmente impopular. Algunos alemanes condenaron los ataques contra las sinagogas porque eran ataques contra lugares de culto. Hubo incluso algunas objeciones por parte de líderes cristianos. 

Con la esperanza de influir en la opinión pública a favor de los nazis, Goebbels le ordenó a la prensa nazi que minimizara la gravedad de los acontecimientos de la noche de los cristales rotos. La propaganda nazi continuó atacando brutalmente a los judíos y demonizando a Herschel Grynszpan, mientras que al mismo tiempo también enfatizaba que no volverían a producirse disturbios antijudíos.

Obligar a los judíos a pagar los daños materiales

El régimen nazi también tuvo que lidiar con las consecuencias económicas del disturbio. Algunos líderes nazis, especialmente Hermann Göring, temían que el alcance de los daños materiales había sido tan grande que perjudicaría la economía alemana. El 12 de noviembre, Göring dirigió una reunión de los principales líderes nazis en la que anunció las órdenes de Hitler. Entre ellas, se encontraban las siguientes: 

  • Los judíos tendrían la obligación de pagar una multa de mil millones de marcos del Reich como “pago de expiación” por “la actitud hostil de la judería hacia el pueblo alemán y el Reich”. 
  • Los propietarios judíos serían responsables de pagar y reparar los daños causados por los alborotadores.
  • Los judíos no podrían cobrar los pagos de los seguros por sus propiedades dañadas. En lugar de eso, los pagos serían confiscados por el gobierno alemán.

En conjunto, estas medidas obligaron a los judíos de Alemania a pagarle al régimen nazi alemán por haberlos agredido y atacado. Esto empobreció aún más a los judíos de Alemania.

Consecuencias legales

La mayor parte de lo que hicieron los alborotadores en la noche del 9 al 10 de noviembre fue ilegal. En Alemania, era ilegal incendiar edificios, allanar las casas de las personas y vandalizar tiendas. Sin embargo, la policía había recibido instrucciones de no intervenir. En casi todos los casos, siguieron esta orden. 

El 19 de noviembre, el Ministerio de Justicia envió instrucciones secretas a los fiscales alemanes, informándoles cómo proceder con los casos relacionados con los acontecimientos del 9 al 11 de noviembre. Se les ordenó a los fiscales que no investigaran los casos de daños materiales causados a sinagogas, tiendas o residencias judías. Sin embargo, se les ordenó procesar los delitos de saqueo, homicidio y otros cometidos contra los arios. La Gestapo fue responsable de llevar a cabo las investigaciones iniciales, y la mayoría de los casos fueron desestimados. Al final, el régimen nazi castigó a algunas personas por determinados delitos, entre ellos los de agresión sexual. Sin embargo, la mayoría de los autores recibieron condenas leves. 

Leyes y reglamentos antijudíos después de la noche de los cristales rotos

En el mes siguiente a la noche de los cristales rotos, el régimen nazi promulgó una serie de leyes y decretos dirigidos contra los judíos. Entre otras cosas, estas medidas prohibían que los judíos portaran armas de fuego, operaran tiendas minoristas, recibieran la mayoría de las ayudas sociales y asistieran a escuelas públicas. El 28 de noviembre, se promulgó un decreto del gobierno alemán en el que se permitía que los funcionarios estatales y locales impusieran restricciones sobre cuándo y dónde los judíos podían aparecer en público. Esto sentó las bases legales para los toques de queda y otras medidas que restringían la libertad de movimiento de los judíos. Por último, el 3 de diciembre de 1938 se promulgó un decreto para regular la adquisición de negocios y propiedades de judíos. Este proceso, equivalente a un robo generalizado, se denominó “arianización”. 

En conjunto, estas leyes y decretos eliminaron casi por completo a los judíos de la vida económica y social alemana, señalando una grave escalada en las políticas antijudías de los nazis. El objetivo era utilizar todos los medios disponibles para obligar a los judíos a abandonar la Alemania nazi y confiscar la mayor parte posible de sus propiedades y riquezas.

Reacciones internacionales ante la noche de los cristales rotos 

En toda Europa y América del Norte, los acontecimientos de noviembre de 1938 recibieron una amplia cobertura mediática. En Estados Unidos, los periódicos cubrieron ampliamente los disturbios. El presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt condenó el ataque de la Alemania nazi contra los judíos. También llamó al embajador de Estados Unidos en Alemania, Hugh Wilson, a que regresara a Estados Unidos para realizar consultas. En Gran Bretaña, el gobierno permitió que los grupos de ayuda organizaran Kindertransports, que finalmente ayudaron a miles de niños a escapar del control nazi. 

El 9 de noviembre de 1938, los nazis dirigieron un pogrom nacional contra los judíos. Durante el pogrom, conocido como "Kristallnacht" (la Noche de los Vidrios Rotos), bandas de SA destrozaron miles de negocios de propiedad judía y cientos de sinagogas. Casi cien judíos murieron en el proceso. Esta película muestra escenas de una manifestación de protesta en Nueva York. El rabino Stephen S. Wise expresó la indignación de la comunidad judía americana. Como parte de una protesta oficial del gobierno de los Estados Unidos contra la violencia, el presidente Franklin D. Roosevelt retiró al embajador americano de Alemania.

Créditos:
  • Grinberg Archives

¿Por qué es importante la noche de los cristales rotos?  

La noche de los cristales rotos fue un parteaguas. En ese momento, los observadores se refirieron comúnmente a ella como salvajismo o barbarie. Muchos insistieron en que se habían violado las reglas básicas de la civilización y el progreso. 

Las acciones violentas específicas no fueron nada nuevo: el vandalismo y las agresiones habían sido tácticas antijudías de los nazis durante años. Pero la noche de los cristales rotos fue impactante: esa noche, en un breve periodo, se produjeron simultáneamente asaltos, robos, actos de vandalismo e incendios provocados en toda Alemania y sus territorios anexionados. No se trató de actos aislados de violencia, sino de un terrorismo sistémico patrocinado por el estado. 

La noche de los cristales rotos envió un mensaje claro: los judíos no eran bienvenidos en Alemania. Los ataques contra las tiendas y los negocios de judíos los alejaron aún más de la vida económica alemana. Los incendios de los templos judíos borraron la forma más visible de la vida judía del paisaje urbano alemán. Al invadir los hogares de los judíos y destruir sus pertenencias privadas y más íntimas se demostró que ningún lugar de Alemania debía considerarse seguro para los judíos. Los arrestos injustificados de hombres judíos inocentes demostraron hasta dónde estaba dispuesto a llegar el régimen nazi para expulsar a los judíos de Alemania. 

Los judíos claramente escucharon el mensaje. Después de la noche de los cristales rotos, muchos decidieron que no tenían futuro en Alemania.

Notas

  1. Footnote reference1.

    La mayoría de los deportados eran residentes legales de Alemania desde hacía mucho tiempo. Una cantidad importante de ellos había nacido en Alemania. Estos últimos no tenían ciudadanía alemana porque la ley de ciudadanía alemana se basaba en la ciudadanía de los padres, no en el lugar de nacimiento de las personas.

Thank you for supporting our work

We would like to thank Crown Family Philanthropies, Abe and Ida Cooper Foundation, the Claims Conference, EVZ, and BMF for supporting the ongoing work to create content and resources for the Holocaust Encyclopedia. View the list of all donors.

Glosario