<p>Refugiados judíos en Lisboa, entre ellos un grupo de niños procedentes de los campos de reclusión de Francia, a bordo de un barco que los llevará a Estados Unidos. Lisboa, Portugal, junio de 1941.</p>

Los refugiados

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Entre 1933, cuando el partido nazi subió al poder, y 1939, más de 340.000 judíos migraron de Alemania y Austria. Los países occidentales temían un flujo de refugiados, especialmente como consecuencia de los pogroms de Kristallnacht (la “Noche de Vidrios Rotos”, 9-10 de noviembre de 1938). Aunque 85.000 refugiados judíos llegaron a los Estados Unidos entre marzo de 1938 y septiembre de 1939, este nivel de inmigración era mucho más bajo que la cantidad que buscaba asilo. En la Conferencia de Evian en 1938, ningún país excepto la Republica Dominicana estaba preparado a aumentar las cuotas de inmigración. En 1939, tanto Cuba como los Estados Unidos se negaron a admitir más de 900 refugiados judíos que habían viajado por el barco “St. Louis” desde Hamburgo, Alemania. El barco fue forzado a volver a Europa donde últimamente muchos de los pasajeros perecieron en campos de concentración o exterminio.

Más de 50.000 judíos alemanes migraron a Palestina durante los años treinta bajo los términos del Acuerdo de Haavara (de Transferencia). Pero con la promulgación por Parlamento del Libro Blanco de 1939, los británicos pusieron varias limitaciones severas sobre la inmigración judía a Palestina. Mientras la cantidad de destinaciones acogedoras disminuía, decenas de miles de judíos alemanes, austriacos, y polacos migraron a Shangai, uno de los pocos lugares sin requerimientos de visa.

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras los informes del genocidio nazi filtraban al oeste, el Departamento de Estado estadounidense no aflojó sus limites estrictos de inmigración. A pesar de las restricciones de los británicos, una cantidad limitada de judíos pudo entrar a Palestina durante la guerra a través de la inmigración ilegal (Aliyah Bet) u otras medidas. Gran Bretaña mismo limitó su admisión de inmigrantes en 1938-1939, aunque el gobierno británico si permitió la entrada de alrededor de 10.000 niños judíos en un programa especial de transporte de niños, llamado “Kindertransport”. En la Conferencia de los Aliados en Bermuda en 1943, ninguna propuesta concreta para el rescate fue adoptada.

Suiza tomó aproximadamente 30.000 judíos, pero rechazó a miles más en la frontera. España tomó un numero limitado de refugiados y luego los mandó rápidamente al puerto portugués de Lisboa. Desde ahí, miles consiguieron viajar a los Estados Unidos por barco en 1940-1941, aunque miles más no pudieron obtener visas de entrada a los Estados Unidos.

Después de la guerra, cientos de miles de sobrevivientes encontraron asilo en campos administrados por los Aliados. En los Estados Unidos, las restricciones de inmigración seguían en efecto. La inmigración a Palestina (Aliyah) seguía severamente limitada. Los británicos internaron a inmigrantes ilegales a Palestina en campos de detención en Chipre entre 1945 y 1948.

Con la creación del estado de Israel en mayo de 1948, refugiados judíos entraban a raudales a ese estado soberano nuevo. Los EU admitió 400.000 refugiados entre 1945 y 1952, aproximadamente veinte por ciento de ellos sobrevivientes judíos del Holocausto.