Adolf Hitler salutes a passing SS formation at the third Nazi Party Congress in 1927

Adolf Hitler y el ascenso al poder de los nazis, 1918-1933

El líder del Partido Nazi, Adolf Hitler, se convirtió en canciller de Alemania el 30 de enero de 1933. En los meses siguientes, los nazis transformaron Alemania de una democracia en una dictadura. El ascenso al poder de Hitler y los nazis no fue inevitable. Fue el resultado de muchos factores, incluyendo el momento oportuno, las circunstancias y la pura suerte.

Hechos clave

  • 1

    A principios de la década de 1920, el Partido Nazi era un pequeño movimiento político radical de derecha que quería derrocar la democracia alemana. Hitler y los nazis intentaron sin éxito tomar el poder por la fuerza en noviembre de 1923.

  • 2

    A mediados de la década de 1920, los nazis cambiaron su estrategia. Comenzaron a competir en las elecciones para intentar socavar la democracia alemana desde dentro. El Partido Nazi comenzó a ganar una cantidad significativa de votos en las elecciones nacionales en septiembre de 1930.

  • 3

    Los nazis utilizaron la violencia política, las campañas populares, la propaganda y las intrigas políticas para desestabilizar la República de Weimar, ganar adeptos y tomar el poder.

Adolf Hitler addresses an SA rally, Dortmund, Germany, 1933

Adolf Hitler pronuncia un discurso ante una concentración de las tropas de asalto (SA). Dortmund, Alemania, 1933. 

Créditos:
  • US Holocaust Memorial Museum, courtesy of William O. McWorkman

Adolf Hitler y el Partido Nazi llegaron al poder en Alemania el 30 de enero de 1933. Ese día, el presidente alemán Paul von Hindenburg nombró canciller a Hitler. En ese momento, Alemania estaba gobernada por una república democrática conocida como la República de Weimar.

La República de Weimar se había fundado casi 15 años antes, al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Reemplazó al Imperio alemán (1871-1918), que se había derrumbado al final de la guerra en noviembre de 1918. La República de Weimar era una democracia parlamentaria. Su constitución garantizaba la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. También garantizaba libertades civiles como la libertad de expresión, de reunión y de religión. Muchos alemanes acogieron el final del Imperio alemán y la fundación de la nueva república. Sin embargo, otros rechazaron la república por considerarla ilegítima. 

Hitler y los nazis odiaban la República de Weimar. Consideraban que la democracia parlamentaria era una forma débil de gobierno. Despreciaban a los líderes de la República de Weimar por haber firmado el Tratado de Versalles en junio de 1919. Los nazis también eran antisemitas, lo que significaba que odiaban a los judíos. Adoptaron teorías de conspiraciones antisemitas sobre el final de la Primera Guerra Mundial, la fundación de la República de Weimar y el comunismo. Culpaban erróneamente a los judíos de muchos de los problemas de la posguerra en Alemania. Los nazis abogaban por una Alemania fuerte y autoritaria, libre de judíos.

A principios de la década de 1920, el Partido Nazi era un movimiento político pequeño, impopular e ineficaz. Sin embargo, para mediados de la década de 1930, esto había cambiado. Para entonces, la Gran Depresión había provocado una crisis económica y política en Alemania. Los nazis aumentaron cada vez más su popularidad al atacar al gobierno de Weimar por su ineficacia y prometer la creación de una Alemania fuerte. Durante los siguientes dos años y medio, los nazis explotaron despiadadamente las características del sistema de gobierno democrático de la República de Weimar obtener poder. Esto fue posible gracias a tres factores fundamentales: 

  • El apoyo popular genuino a Hitler y al Partido Nazi entre una gran cantidad de alemanes a partir de finales de 1929.  
  • La manipulación del sistema democrático alemán de gobierno por parte de diversos líderes políticos. 
  • Los acuerdos secretos entre el presidente alemán Paul von Hindenburg y un pequeño grupo de políticos de derecha y antidemocráticos durante 1932 y principios de 1933. 

1918-1924: el Partido Nazi en el extremismo político antidemocrático

Durante sus primeros cinco años, la República de Weimar fue una democracia inestable. Después de la Primera Guerra Mundial, el nuevo gobierno enfrentó crisis tanto nacionales como internacionales. Al igual que muchos países europeos, Alemania enfrentó dificultades por la hambruna generalizada, las enfermedades, la delincuencia y el extremismo político. Los movimientos comunistas, inspirados en la revolución bolchevique de Rusia, atraían a algunos alemanes y aterrorizaban a muchos otros. Fue en este contexto posterior a la Primera Guerra Mundial cuando se fundó el Partido Nazi en enero de 1919. En ese momento, se conocía oficialmente como Partido Obrero Alemán (Deutsche Arbeiterpartei, DAP). 

Los objetivos y la ideología del Partido Nazi

A principios de la década de 1920, el Partido Nazi era un pequeño movimiento de extrema derecha radical y antisemita. Adolf Hitler se convirtió rápidamente en el líder indiscutido del partido. Tal y como se expone en los primeros discursos de Hitler y en la plataforma del partido (1920), los nazis eran antisemitas, ultranacionalistas y antidemocráticos. También eran anticomunistas. 

Hitler y el Partido Nazi querían derrocar la República de Weimar e instaurar un gobierno autoritario. Buscaban apoderarse de Alemania por la fuerza. Para finales de 1921, el partido contaba con una unidad paramilitar, las SA (Sturmabteilung). Las SA apoyaron al partido y ayudaron a librar sus batallas. La retórica y los objetivos del Partido Nazi eran tan extremos que, en 1922, varios estados alemanes lo prohibieron por considerarlo una amenaza para la república. 

El Putsch de la Cervecería

El 8 y 9 de noviembre de 1923, Hitler y otros líderes nazis intentaron tomar el poder en el estado alemán de Baviera. Planeaban dirigirse a Berlín para derrocar al gobierno alemán. En ese momento, el Partido Nazi contaba con unos 55,000 miembros.

Este intento de golpe de estado, conocido como el Putsch de la Cervecería, fracasó rápidamente. A Hitler lo detuvieron, lo juzgaron y lo condenaron por haber cometido traición. El juicio lo volvió famoso, especialmente en los círculos nacionalistas de derecha. En respuesta al intento de golpe de estado, las autoridades bávaras prohibieron y disolvieron el Partido Nazi, las SA y los periódicos nazis. 

1925–1929: los nazis prueban la vía “legal”

Durante los meses que Hitler estuvo en prisión, la situación política y económica de la República de Weimar se estabilizó. La economía alemana se fortaleció, el sistema político funcionó y el arte y la cultura florecieron. Este periodo (1924-1929) se considera a menudo la época dorada de Weimar. 

Cuando Hitler salió de prisión en diciembre de 1924, se enfrentó a un nuevo panorama político y económico. Se dio cuenta de que no sería posible que los nazis tomaran el control de Alemania por la fuerza. Fue así como Hitler decidió cambiar la estrategia política del Partido Nazi. Decidió que los nazis competirían en las elecciones parlamentarias e intentarían obtener el apoyo de las masas. Hitler llamó a esto la vía de la “legalidad”.

Vamos al parlamento para armarnos con las armas del arsenal de la democracia. Nos convertimos en miembros del parlamento para frenar la forma de pensar de Weimar... Si la democracia es lo suficientemente tonta como para darnos  prestaciones y entradas gratis por perjudicarla de esta forma, es asunto suyo. Esto no nos preocupa. Utilizaremos todos los medios legales para revolucionar la situación actual.

—Joseph Goebbels, líder nazi de Berlín

Esta decisión fue controvertida dentro del movimiento antidemocrático nazi. Sin embargo, el Partido Nazi solo había cambiado su estrategia política, no su filosofía. Hitler y los nazis continuaron menospreciando la República de Weimar, condenando la política partidista y exigiendo un estado autoritario.

Creación de la organización popular del partido

A principios de 1925, el gobierno bávaro le levantó la prohibición al Partido Nazi. Hitler trabajó para revivir el movimiento y reunificarlo bajo su control. Los líderes nazis se esforzaron por reconstruir la membresía del partido, que había disminuido después del Putsch de la Cervecería. También fundaron nuevas organizaciones paramilitares nazis, como las SS (Schutzstaffel, el escuadrón de protección) en 1925 y las juventudes de Hitler en 1926. 

En 1928, los líderes nazis crearon una organización política centralizada que extendió el alcance de los nazis a toda Alemania. La nueva estructura del partido mantenía correspondencia con los distritos electorales de Alemania para facilitar la campaña electoral. La sofisticada organización popular del partido ayudaría finalmente a llevar a Hitler al poder en 1933.

Members of the Hitler Youth march before their leader, Baldur von Schirach (at right, saluting), and other Nazi officials including ...

Miembros de la Juventud Hitleriana marchan ante su líder, Baldur von Schirach (a la derecha, saludando) y otros oficiales nazis incluyendo Julius Streicher. Nuremberg, Alemania, 1933.

Créditos:
  • US Holocaust Memorial Museum
  • US Holocaust Memorial Museum, courtesy of William O. McWorkman

Malos resultados electorales para los nazis, 1926-1928

A pesar de sus esfuerzos, el Partido Nazi siguió siendo pequeño y marginal durante mediados y finales de la década de 1920. Durante este periodo de prosperidad y estabilidad, su antisemitismo radical y sus mensajes antidemocráticos no eran atractivos para muchos votantes. En las elecciones estatales de 1926 y 1927, el Partido Nazi obtuvo entre el 1.6 y el 2.5 % de los votos. El 20 de mayo de 1928, los nazis se compitieron en las elecciones para el Reichstag (parlamento nacional). Ganaron solamente el 2.6 por ciento de los votos. En ese momento, el Partido Nazi contaba con unos 100,000 miembros.

Como resultado de las elecciones de mayo de 1928, el político socialdemócrata Hermann Müller se convirtió en canciller de Alemania. Supervisaba un gobierno de gran coalición, el cual incluía varios partidos políticos que apoyaban la República de Weimar.

Los esfuerzos nazis por ganarse a las clases medias, 1928-1929

Los malos resultados electorales animaron al Partido Nazi a cambiar de táctica. Anteriormente, los nazis habían intentado ganarse el voto de la clase trabajadora. Sin embargo, después de las elecciones de mayo de 1928, redoblaron sus esfuerzos por ganarse el voto de los electores rurales y de la clase media. Buscaban atraer a propietarios de pequeñas empresas, artesanos, empleados, granjeros y trabajadores agrícolas. Los nazis tuvieron éxito relativamente rápido, especialmente después de que la economía alemana comenzó a tener dificultades a principios de 1929.

Propaganda nazi, mensajes dirigidos y antisemitismo

Hitler y otros oradores nazis adaptaban cuidadosamente sus discursos y programas a cada auditorio. Esto permitía que los nazis abordaran las preocupaciones locales y regionales, tanto económicas como ideológicas. Los nazis ofrecían una visión nacionalista utópica. Esperaban que esta visión atrajera a una amplia base de votantes y traspasara las clases sociales. 

En 1928, Hitler y los nazis comenzaron a restarle importancia a sus ideas antisemitas más extremas. Por ejemplo, dejaron de mencionar su intención de excluir a los judíos de la ciudadanía alemana. 

Aun así, los alemanes sabían que Hitler y los nazis odiaban a los judíos. Los periódicos nazis continuaron atacando a los judíos y difundiendo teorías de conspiraciones antisemitas. Los alemanes escuchaban con frecuencia a grupos de nazis que cantaban canciones y gritaban consignas antisemitas. Por ejemplo, los nazis coreaban frases como “Fuera los judíos de Alemania” y “Maten a golpes a los judíos”. Los alemanes también vieron cómo los nazis boicoteaban y destrozaban negocios propiedad de judíos. Además, fueron testigos de cómo golpeaban y atacaban a personas judías.

1930: la democracia alemana en crisis y el avance nazi

La edad de oro de la República de Weimar terminó a finales de 1929, cuando la Gran Depresión azotó Alemania. El desempleo aumentó rápidamente. Muchos alemanes sentían que el gobierno era incapaz de manejar la crisis. En estas circunstancias, el Partido Nazi empezó a ganar más votos. 

Estancamiento político en Alemania

La crisis económica pronto provocó un estancamiento político en Alemania. Los partidos en el poder no lograban ponerse de acuerdo sobre cómo responder al empeoramiento de la situación económica. En marzo de 1930, el canciller Müller y todo su gobierno renunciaron debido a un debate sobre cómo manejar el programa de seguros de desempleo de Alemania que se encontraba en dificultades. 

En lugar de Müller (socialdemócrata), el presidente alemán Paul von Hindenburg nombró canciller a Heinrich Brüning. Brüning era un político del Partido del Centro. El conservador Hindenburg quería un gobierno de derecha que se alineara con sus valores. Por orden de Hindenburg, el gobierno de Brüning excluyó a los socialdemócratas de centro izquierda. Debido a este cambio, el canciller Brüning no contaba con una mayoría parlamentaria que lo respaldara. 

Brüning supervisó el primero de una serie de gabinetes presidenciales (Präsidialkabinette). Estos eran gobiernos que no contaban con mayoría parlamentaria. Se basaban principalmente en el apoyo del presidente Hindenburg.

Uso de decretos de emergencia para gobernar

En julio de 1930, Hindenburg y Brüning promulgaron un decreto de emergencia para aprobar un presupuesto deflacionario a pesar de la oposición del parlamento. Se basaron en el artículo 48 de la constitución alemana. El artículo 48 permitía que el presidente alemán tomara medidas sin el consentimiento del parlamento en casos de emergencia nacional. El parlamento, en consonancia con su derecho constitucional, votó en favor de obligar a Hindenburg a revocar el decreto de emergencia. En respuesta, Hindenburg y Brüning disolvieron el parlamento y convocaron a nuevas elecciones parlamentarias especiales.

El éxito de los nazis en las elecciones de septiembre de 1930

Las elecciones parlamentarias nacionales especiales se programaron para el 14 de septiembre de 1930. Hitler y los nazis hicieron una campaña agresiva. Su mensaje se centraba en condenar a la República de Weimar por débil e ineficaz. 

El líder del Partido Nazi en Berlín, Joseph Goebbels, coordinó la campaña de propaganda a nivel nacional que incluía carteles, marchas y mítines. En el mes anterior a las elecciones, los nazis organizaron decenas de miles de eventos en toda Alemania. En las grandes ciudades, Hitler hablaba ante miles de personas en mítines multitudinarios. Algunos de estos acontecimientos políticos se volvieron violentos cuando los nazis se enfrentaron con sus oponentes políticos, especialmente con los comunistas.

En septiembre de 1930, el Partido Nazi obtuvo el 18% de los votos. Se convirtió en el segundo partido político más grande del parlamento. Aunque los nazis llevaban más de un año ganando votos, los resultados electorales sorprendieron a muchos alemanes y causaron conmoción en todo el país. De pronto, Hitler se había convertido en un actor importante en la política alemana. Sin embargo, el canciller Brüning se rehusó a formar un gobierno de coalición con el Partido Nazi. 

1931: la crisis de la democracia se agrava

En 1931, la situación económica, social y política de Alemania siguió deteriorándose. La cantidad de personas desempleadas aumentó. Los bancos quebraron. El sistema político alemán se vio aún más agobiado bajo la presión. Además, la fuerza del Partido Comunista alarmó a muchos alemanes.

Aunque Hitler había prometido públicamente seguir el camino de la legalidad, su objetivo final era destruir la democracia alemana. Los nazis encontraron formas de desestabilizar y perturbar el país, mientras que al mismo tiempo prometían que solo ellos podían generar estabilidad y restaurar el orden. 

Adolf Hitler stands with an SA unit during a Nazi parade in Weimar

Adolf Hitler con una unidad de las SA durante un desfile nazi en Weimar, donde se redactó la constitución de la República de Weimar en 1919. Weimar, Alemania, 1931.

Créditos:
  • US Holocaust Memorial Museum, courtesy of James Sanders

Trastornos y obstrucción del Partido Nazi en el parlamento

En el parlamento, los diputados nazis se comportaban de manera deliberadamente disruptiva y ruidosa. Se negaban a apoyar ninguna de las medidas del gobierno de Brüning y convocaban regularmente a votaciones de censura. Descarrilaban las sesiones parlamentarias introduciendo mociones de orden irrelevantes. 

Brüning intentó solucionar esta situación. Con el apoyo de Hindenburg, recurrió repetidamente al artículo 48 para promulgar decretos de emergencia. Implementó medidas económicas que hicieron poco por aliviar el desempleo o ayudar a quienes vivían en la pobreza. Como resultado, los comunistas comenzaron a referirse a él como el “canciller del hambre” (Hungerkanzler). Brüning también suspendió el parlamento durante largos periodos. 

Socavación del orden público con violencia política 

Para 1931, la violencia política en las calles de Alemania se había vuelto inmanejable. Esto se debió en gran medida al aumento de los grupos paramilitares afiliados a partidos de todo el espectro político. Las fuerzas paramilitares del Partido Nazi, las SA, eran especialmente radicales y violentas. Los hombres de las SA maltrataban con frecuencia a los judíos y quebraban las ventanas de los negocios de propiedad judía. Se peleaban regularmente con sus oponentes políticos, especialmente con los comunistas, e incluso los mataban. A su vez, decenas de nazis fueron asesinados por grupos opuestos. El gobierno y las fuerzas policiales de Alemania no lograban contener la violencia política. Esto debilitó aún más la fe de muchos alemanes en la República de Weimar.

Esfuerzos del gobierno para detener los trastornos

Los gobiernos nacional y estatales intentaron detener el caos creado por los nazis y los comunistas. En 1931, el gobierno de Brüning promulgó cuatro decretos de emergencia relacionados con la agitación política. Estos decretos permitían que las autoridades gubernamentales infringieran las libertades de expresión y reunión en nombre de la seguridad y el orden público. Por ejemplo, podían prohibir el uso de uniformes o insignias políticas, confiscar periódicos y prohibir ciertas reuniones. 

Ninguna de estas medidas logró detener el crecimiento del movimiento nazi. Para finales de 1931, el Partido Nazi tenía 806,294 miembros. El partido también obtuvo buenos resultados en las elecciones locales y estatales de ese año. 

1932: un año de elecciones e intrigas políticas

En 1932, hubo cinco elecciones importantes en Alemania. Desde finales de febrero hasta noviembre, las manifestaciones, las marchas y los mítines políticos dominaron la vida alemana. En sus campañas, los nazis intentaron crear la sensación de que ellos eran el futuro y su victoria era inevitable. Para lograrlo, utilizaron nuevas tecnologías, como el sonido y los aviones, para hacer campaña de formas inesperadas. Hicieron y distribuyeron grabaciones de audio de discursos de campaña y proyectaron películas sonoras. Hitler atrajo la atención de los medios de comunicación mientras viajaba por Alemania en avión. Visitaba múltiples ciudades al día, dando breves discursos ante multitudes de decenas de miles de personas. 

Además de hacer campaña, Hitler con frecuencia negociaba tras bastidores con un pequeño grupo de políticos de derecha con la esperanza de entrar en el gobierno. Entre estos políticos se encontraban:

  • El presidente Hindenburg y su hijo Oskar.
  • Otto Meissner, jefe del gabinete de Hindenburg.
  • El general Kurt von Schleicher.
  • Alfred Hugenberg (líder del Partido Popular Nacional Alemán, DNVP, de derecha).
  • Franz von Papen. 

Al igual que Hitler, estos hombres se oponían a la República de Weimar, odiaban a los socialdemócratas y le temían al comunismo. Tenían la esperanza de aprovechar la popularidad de los nazis para sus propios fines. Estaban dispuestos a ignorar cualquier aspecto del nazismo y de la personalidad de Hitler que les resultara desagradable. Estos hombres se asociaron con Hitler y los nazis para aprovechar la crisis de Alemania. Juntos, socavaron y finalmente destruyeron la democracia alemana.

Las decisiones de este pequeño grupo explican cómo y por qué Hitler llegó al poder en ese momento. 

Hitler se postula para presidente, marzo-abril de 1932

En 1932, finalizó el primer mandato de siete años del presidente Hindenburg. Las nuevas elecciones presidenciales se programaron para el 13 de marzo. Hitler decidió desafiar a Hindenburg, quien había decidido a regañadientes postularse para reelección. Hindenburg contaba con el apoyo de muchos partidos de todo el espectro político. 

Hitler, quien tenía 42 años, se presentó como la única esperanza para el futuro de Alemania. Hizo hincapié en que el movimiento nazi era el partido de la juventud. En sus discursos, solía referirse al octogenario Hindenburg como “el viejo”. También atacaba constantemente a los socialdemócratas (que habían decidido apoyar a Hindenburg) y la República de Weimar. El 13 de marzo, Hindenburg obtuvo poco menos del 50% de los votos, faltándole muy poco para obtener la mayoría absoluta. Hitler obtuvo el 30% de los votos. En la segunda vuelta electoral celebrada el 10 de abril, Hindenburg ganó la presidencia con el 53% de los votos. Hitler aumentó su porcentaje de votos hasta alcanzar casi el 37%. 

Éxito nazi en las elecciones estatales de Prusia, abril de 1932

El 24 de abril se celebraron elecciones parlamentarias estatales en Prusia y en varios otros estados alemanes. Las elecciones prusianas eran especialmente importantes. Prusia era, por mucho, el estado alemán más grande. Tenía aproximadamente 38 millones de habitantes. Alrededor del 60% de la población alemana vivía en Prusia. 

Los nazis continuaron haciendo campaña a un ritmo frenético y aprovecharon el impulso de la campaña presidencial. El Partido Nazi obtuvo el 36% de los votos en Prusia. A pesar de este importante resultado, los nazis no lograron tomar el control del gobierno prusiano ni incorporarse a él. En cambio, la coalición gubernamental de centroizquierda se mantuvo en el poder temporalmente. Eran un gobierno provisional sin mayoría en el parlamento prusiano.

Destitución del canciller Brüning 

A finales de mayo de 1932, Hindenburg destituyó al canciller Brüning. Este despido fue el resultado de la frustración de Hindenburg con el canciller y de las intrigas políticas en el círculo íntimo de Hindenburg. En lugar de Brüning, Hindenburg nombró a Franz von Papen. Papen era más derechista y conservador que Brüning, así que se adaptaba mejor a los objetivos de Hindenburg y sus asesores. 

Los nazis apoyaron el nombramiento de Papen a cambio de dos concesiones. En primer lugar, querían que el gobierno levantara la prohibición nacional sobre las SA. El gobierno de Brüning había impuesto esta prohibición en abril. En segundo lugar, los nazis exigían nuevas elecciones parlamentarias especiales. Papen y Hindenburg estuvieron de acuerdo. Se levantó la prohibición de las SA, se disolvió el parlamento y se programaron nuevas elecciones para el 31 de julio. Dados los resultados que habían obtenido en las elecciones estatales prusianas, era casi seguro que los nazis obtendrían buenos resultados. 

En retrospectiva, la decisión de Hindenburg de destituir a Brüning y convocar a nuevas elecciones fue una de las más trascendentales de este periodo. Ayudó a permitir el ascenso al poder de los nazis. Las elecciones especiales agravaron las tensiones políticas y prepararon el terreno para que los nazis se convirtieran en el partido político más popular de Alemania.

Un golpe contra la democracia: el canciller Franz von Papen y el golpe de estado en Prusia

Después del levantamiento de la prohibición de las SA, la violencia política siguió aumentando en las calles de Alemania. Papen utilizó un sangriento incidente iniciado por las SA en la ciudad prusiana de Altona como excusa para tomar el control del gobierno estatal prusiano. Hindenburg y Papen afirmaron que la violencia política constituía una emergencia. Utilizaron el artículo 48 para apoderarse de Prusia. Papen se convirtió en el Comisionado del Reich (Reichskommissar) en Prusia y destituyó a políticos de izquierda y de centro de sus cargos.

La toma de poder autoritaria de Papen en Prusia debilitó el pluralismo del sistema federal de la República de Weimar. Esto abrió el camino a la abolición de la democracia y a la creación de un orden más autoritario en Alemania, lo cual tendría importantes consecuencias seis meses después, tras el nombramiento de Hitler como canciller. 

Las elecciones parlamentarias nacionales de julio de 1932

En el período previo a las elecciones de julio de 1932, los nazis volvieron a hacer campaña con fervor, basándose en los temas de las campañas anteriores. Uno de sus lemas era “¡Alemania, despierta! ¡Dale el poder a Adolf Hitler!” Los nazis condenaron al Partido Comunista y al gobierno de la República de Weimar. Difundieron su mensaje en mítines multitudinarios, en carteles, en periódicos y en panfletos. A pesar de su acuerdo anterior, los nazis también atacaron brutalmente al gabinete de Papen. 

El Partido Nazi obtuvo el 37% de los votos en las elecciones del 31 de julio de 1932. Se convirtió en el partido político más grande del parlamento. Sobre la base de estos resultados, Hitler exigió que se le nombrara canciller. El presidente Hindenburg se rehusó. Las SA se habían vuelto cada vez más violentas después de las elecciones. Sus acciones preocupaban a Hindenburg y a sus asesores. Hitler se sentía humillado y enojado. Rechazó incorporarse al gobierno en cualquier otro cargo. 

Un parlamento dominado por los nazis

Después de las elecciones de julio, el canciller Papen se enfrentó a un parlamento hostil. Los nazis y los comunistas controlaban más de la mitad de los escaños. En septiembre de 1932, Papen disolvió el parlamento con el beneplácito de Hindenburg. Lo hizo para evitar una moción de censura parlamentaria contra su gobierno. En noviembre se avecinaban otras elecciones parlamentarias especiales. 

El Partido Nazi pierde votos en las elecciones de noviembre de 1932

Poster by Mjölnir [Hans Schweitzer], titled "Our Last Hope—Hitler," 1932.

Cartel por Mjölnir [Hans Schweitzer], titulado "Nuestra última esperanza—Hitler", 1932. En las elecciones presidenciales de 1932, los propagandistas nazis apelaron a los alemanes que habían quedado sin empleo e indigentes a causa de la Gran Depresión ofreciéndoles un salvador.

Créditos:
  • US Holocaust Memorial Museum

Para las elecciones de noviembre de 1932, los alemanes ya estaban agotados por las constantes campañas electorales. Incluso los nazis se sentían fatigados y pesimistas. Sin embargo, Hitler siguió haciendo campaña con tenacidad. Atacaba a Papen tildándolo de reaccionario y condenaba sus medidas económicas favorables a las empresas. Había un cartel de campaña en el que se llamaba a Hitler “nuestra última esperanza”. 

Las elecciones del 6 de noviembre de 1932 fueron un importante revés para el Partido Nazi. La participación electoral fue menor. Los nazis ganaron el 33% de la votación, un 4% menos que en julio. El aura nazi de dinamismo e invencibilidad se había desvanecido. 

Esta elección pareció indicarles a los alemanes y a los observadores internacionales que se avecinaba el colapso del Partido Nazi. Sin embargo, los resultados no cambiaron realmente el equilibrio de poder. El Partido Nazi seguía siendo el partido más grande del parlamento, y Hitler seguía negándose a transigir. Insistía en ser nombrado canciller según sus condiciones. El estancamiento continuó. Ninguno de los partidos políticos podía ponerse de acuerdo para formar una coalición de gobierno.

Negociaciones tras bastidores

A principios de diciembre, el presidente Hindenburg nombró canciller al general Kurt von Schleicher. Schleicher había sido su aliado durante largo tiempo. Sin embargo, rápidamente perdió la confianza de Hindenburg. Tampoco logró encontrar una solución viable al problema del gobierno. 

A finales de diciembre de 1932 y durante todo el mes de enero de 1933, Papen tramó un complot para derrocar al gobierno del canciller Schleicher. Presionó a Hindenburg para que nombrara canciller a Hitler. Al principio, el presidente siguió resistiéndose. Entonces, Papen reclutó a los confidentes más cercanos de Hindenburg y a otros políticos conservadores y antidemocráticos para que le ayudaran a persuadirlo. A finales de enero, este grupo por fin convenció a Hindenburg, quien nombró canciller a Hitler el 30 de enero. Hindenburg y sus asesores, principalmente Papen, confiaban en que podrían controlar a Hitler y limitar su poder. 

1933: Hitler llega al poder

Los acontecimientos se sucedieron rápidamente en 1933. En el mes de enero, Hitler pasó de ser un intruso a ser nombrado canciller de Alemania. Como canciller, se dedicó rápidamente a cumplir sus promesas electorales y transformar Alemania de una democracia en una dictadura. 

El primer gabinete de Hitler

Hitler dirigió un gobierno de coalición de derecha que incluía al Partido Nazi y al Partido Popular Nacional Alemán (DNVP). Franz von Papen ocupó el cargo de vicecanciller. Además de la cancillería, Hitler inicialmente solo exigió que dos puestos del gabinete fueran ocupados por políticos nazis. Wilhelm Frick ocupó el cargo de ministro del interior. Esta función se encargaba de la seguridad y la vigilancia. Hermann Göring se convirtió en ministro sin cartera. Todos los demás cargos del gabinete fueron ocupados por personas que no eran nazis. 

Siguiendo las exigencias de Hitler, Hindenburg disolvió el parlamento y convocó a nuevas elecciones. Estas fueron las terceras elecciones parlamentarias en menos de un año.

Los primeros pasos de la democracia a la dictadura

El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler se convirtió en canciller de Alemania, pero aún no era dictador. La constitución de la República democrática de Weimar seguía vigente. Sin embargo, Hitler y otros líderes nazis estaban preparados para aprovechar cualquier oportunidad y laguna legal para transformar Alemania de una democracia en una dictadura.

A finales de febrero, el edificio del parlamento alemán se incendió en un ataque provocado. Los nazis aprovecharon este incendio como una oportunidad para tomar más poder. Hitler convenció a Hindenburg de que utilizara el artículo 48 para promulgar el decreto del incendio del Reichstag. En el primer artículo de esta medida de emergencia se suspendieron indefinidamente las libertades civiles y el debido proceso. En el segundo artículo se permitía que el gobierno nacional tomara el control de los gobiernos estatales, tal y como lo había hecho Papen en Prusia. Sobre la base de este decreto, los nazis comenzaron a aterrorizar a sus oponentes políticos (incluidos los miembros del parlamento), ampliar los poderes policiales y crear campos de concentración

Las últimas elecciones multipartidistas, 5 de marzo de 1933

Las elecciones parlamentarias de marzo de 1933 se celebraron en un clima de intimidación y terror por parte de los nazis contra sus oponentes políticos de izquierda. Antes de las elecciones, los nazis arrestaron a la mayoría de los líderes del Partido Comunista, incluido el presidente del partido Ernst Thälmann. El gobierno utilizó el decreto del incendio del Reichstag para limitar drásticamente la capacidad de los socialdemócratas y los comunistas para hacer campaña. 

En las elecciones, el Partido Nazi obtuvo casi el 44% de los votos. Sus socios de la coalición conservadora obtuvieron el 8%. En conjunto, esto le dio al gobierno de Hitler un apoyo de más del 50% en el parlamento. Sin embargo, incluso en medio de la opresión y el terror, los socialdemócratas obtuvieron el 18% de los votos y los comunistas el 12%. Las elecciones de marzo de 1933 fueron las últimas elecciones multipartidistas de Alemania hasta después de la Segunda Guerra Mundial

La Ley habilitante, 23 de marzo de 1933 

El 23 de marzo, el parlamento recién elegido aprobó la Ley habilitante. En esta ley se le otorgó al canciller Hitler el poder de promulgar leyes sin necesidad de pasar por el parlamento. En virtud de esta ley, Hitler podía incluso promulgar leyes que violaban la constitución. 

Para garantizar la aprobación de esta ley, Hitler y el Partido Nazi intimidaron, persiguieron o arrestaron a muchos políticos electos. La Ley habilitante se aprobó solo porque el gobierno de Hitler reprimió e intimidó a otros partidos políticos y manipuló las reglas parlamentarias. 

Hitler utilizó los poderes que le otorgó la Ley habilitante para seguir transformando Alemania. El 7 de abril, el régimen nazi promulgó la Ley para la restauración de la función pública. Esta ley permitía que el gobierno despidiera a los empleados públicos por motivos políticos o por ser judíos. Pronto se tomaron otras muchas medidas discriminatorias y dictatoriales. 

En julio de 1933, el Partido Nazi se convirtió en el único partido político legal en Alemania.

1934: Hitler se convierte en dictador

La toma del poder por parte de los nazis se completó en agosto de 1934, cuando falleció el presidente Paul von Hindenburg. Promulgaron una nueva ley en la que se combinaron los cargos de presidente y canciller y se le otorgaron a Hitler los poderes de ambos cargos. Hitler se convirtió en el dictador absoluto de Alemania. Ya no existían límites legales ni constitucionales a su autoridad.

Notas

  1. Footnote reference1.

    Joseph Goebbels, “¿Qué queremos con el Reichstag?” (Was wollen wir im Reichstag?) en su periódico Der Angriff (El ataque), 30 de abril de 1928.

  2. Footnote reference2.

    Una gran variedad de partidos políticos competían en las elecciones nacionales, estatales y locales de la República de Weimar. Las elecciones parlamentarias nacionales estaban programadas para celebrarse cada cuatro años y también había disposiciones para elecciones especiales. En la historia de la república, ningún partido político había obtenido nunca la mayoría absoluta de los votos en las elecciones parlamentarias nacionales. Varios partidos se unían para apoyar a un canciller y formar gobiernos de coalición.

  3. Footnote reference3.

    En la constitución se estableció a Alemania como una república federal. Esto significaba que estaba formada por estados constituyentes que tenían sus propios gobiernos y constituciones republicanas. Los estados alemanes más grandes eran Prusia (que representaba algo más del 60% de la población alemana) y Baviera (más del 11%). El gobierno federal compartía el poder con los estados.

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